Guillermo Rodríguez Curiel, integrante de La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (Lavida), consideró que la única manera de derrotar a las empresas mineras que ya se encuentran listas para explotar el suelo veracruzano es mediante la organización y concientización de los pueblos.
Al recordar que hay 24 concesiones mineras que abarcan 200 mil hectáreas de suelo veracruzano en cerca de 30 municipios para explotación, llamó a unirse para no permitir que estas compañías, en su mayoría canadienses, puedan instalarse.
Al participar este sábado en el foro denominado “La minería a cielo abierto en el estado de Veracruz: oportunidad o tragedia”, reiteró que gobierno tras gobierno y siendo el partido que sea, la resistencia debe seguir, para conservar un estado agradable y sustentable, para las siguientes generaciones.
Durante su exposición, recordó que en el año 2000 se dio la primera concesión para exploración de minería a cielo abierto en Veracruz, la cual, junto con otras 23 otorgadas, tienen 50 años de validez, sin embargo, pueden renovarse 50 años más. Lo anterior, expuso, es resultado de una ley minera perversa y corrupta, la cual no tiene ninguna fisura para que los pueblos originarios se defiendan de este tipo de proyectos que llamó “de muerte”. “No hay manera de derrotarlos, la única forma es con los pueblos organizados, los pueblos movilizados y los pueblos concientizados”. Y es que hizo mención de que como colectivo, desde el 2010 han efectuado diversas acciones para que la minería a cielo abierto no se instale en Veracruz. A lo largo de más de dos décadas de lucha, han celebrado 472 asambleas en los municipios de Actopan y Alto Lucero, considerados la zona cero de estos proyectos mineros.
Asimismo, se han hecho 27 grandes movilizaciones, han acudido a universidades para explicar a estudiantes y académicos que junten su talento, corazón y fuerza para impedir la operación de las empresas que practican minería a cielo abierto. “En dos ocasiones hemos derrotado culturalmente a las mineras: en 2011 en la reunión pública informativa que se llevó a cabo en Alto Lucero y en 2017 las mineras retiraron las Manifestaciones de Impacto Ambiental, que es lo que les pide la ley para que puedan empezar a destruir este bosque”.
Por citar un ejemplo de la devastación que causan las empresas mineras, expuso que por cada dos toneladas de tierra que se muelen sacan dos gramos de oro. “Si permitimos que derroten a la naturaleza, qué creen que va a pasar con nosotros, nos vamos a morir. Por eso nosotros decimos que somos defensores de la naturaleza”. Destacó que además se ha logrado que el Senado le diga no a la minería tóxica, así como tres Congresos veracruzanos, tres gobernadores y demás instituciones educativas y ambientales. “Tenemos que unir talentos para impedir que esta minería se instale, porque si lo hace van a desaparecer, según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) en su momento 2 millones de árboles. Al igual que 377 especies animales y vegetales”.
Comentó que en Veracruz no es viable la minería tóxica, ya que la consideró como una tragedia por la devastación que causa; por tanto, reiteró que no se debe bajar la guardia para que las próximas generaciones disfruten de la biodiversidad que aún existe.






