InicioEditorialBruno Pagliai: herencia neoliberal

Bruno Pagliai: herencia neoliberal

- Advertisment -

La noticia de que empresas comienzan a abandonar la Ciudad Industrial Bruno Pagliai vuelve a poner sobre la mesa un problema que Veracruz arrastra desde hace décadas: el deterioro progresivo de su infraestructura productiva.

La zona industrial más importante del puerto de Veracruz fue concebida como uno de los polos de desarrollo económico del estado. Durante años concentró actividad manufacturera, logística y comercial que generaba empleo, movimiento de mercancías y dinamismo económico para toda la región.

Sin embargo, con el paso del tiempo ese espacio comenzó a experimentar un proceso lento pero constante de deterioro. Calles dañadas, servicios deficientes, alumbrado irregular, drenaje insuficiente y falta de mantenimiento urbano fueron acumulándose hasta convertirse en un problema estructural que afecta directamente la competitividad del lugar.

Ese deterioro no surgió de la nada. Comenzó a gestarse desde finales del siglo pasado, cuando la lógica económica dominante dejó de ver a la infraestructura productiva como una responsabilidad estratégica del Estado y comenzó a tratarla como un asunto secundario frente a otras prioridades. Fue el inicio del ciclo neoliberal en el país, cuando la inversión pública en espacios industriales, parques productivos y redes de apoyo a la industria empezó a reducirse de manera sistemática.

El resultado de esa visión fue una lenta erosión de los espacios productivos que durante décadas habían sostenido parte de la economía regional. Las ciudades industriales, que en otro momento representaron la apuesta por el desarrollo manufacturero y la generación de empleo, quedaron atrapadas en una especie de limbo administrativo: demasiado importantes para abandonarlas por completo, pero sin la atención suficiente para mantenerlas en condiciones competitivas.

Bruno Pagliai parece ser hoy un ejemplo claro de esa herencia. Cuando una empresa decide abandonar un parque industrial, rara vez lo hace por una sola razón. Generalmente se trata de una combinación de factores: deterioro de la infraestructura, dificultades logísticas, inseguridad, costos adicionales y ausencia de una política pública que respalde la permanencia de la actividad productiva.

Lo que preocupa no es únicamente la salida de algunas empresas, sino el mensaje que ese movimiento envía al resto del sector productivo. Cuando la infraestructura industrial pierde calidad, el territorio entero pierde competitividad. Y cuando eso ocurre, las inversiones comienzan a buscar otros destinos.

Veracruz posee ventajas geográficas evidentes: puerto, conectividad logística y cercanía con corredores industriales importantes del país. Pero esas ventajas no se sostienen por sí solas. Requieren mantenimiento, planeación y una política pública que entienda que la infraestructura productiva no es un lujo, sino una condición básica para el desarrollo económico.

La situación de Bruno Pagliai recuerda la dimensión de la herencia que dejaron décadas de abandono institucional hacia los espacios productivos del país. Reconocer esa historia es indispensable para comprender el problema. Pero lo verdaderamente importante es asumir que recuperar la infraestructura industrial no es sólo una obra pública más, sino una decisión estratégica para devolverle a Veracruz parte de la capacidad productiva que alguna vez tuvo.

ARTÍCULOS RELACIONADOS