Orizaba, Ver.- Aracely Salcedo, así como cientos de madres de familia, hoy no tienen nada que festejar, así como ella viven la tortura por la desaparición de un hijo o de una hija, según sea el caso; el calvario de las desapariciones, en la zona y en el estado, no sólo no cesan, sino que por el contrario, cada vez se disparan más. Este viernes, como cada 10 de mayo, marchan para exigir justicia por los suyos.
Desafortunadamente, reconoce, “la situación en el tema de desaparecidos ha ido al alza y eso significa la realidad que se está viviendo desde hace 12 años buscando a Rubí, van marchas tras marcha y cada marcha es una situación nueva con la exigencia que cada desaparecido aparezca con vida”.
En el tema de fosas clandestinas, “muchos han regresado a casa no de la forma en la que quisiéramos, pero algo que ya se tiene, es un poco de paz, ya saben dónde están los suyos, ya saben que nada los lastima, ya se acabó esa incertidumbre o más bien esa tortura en las que vivimos las familias que no hemos localizado a nuestros desaparecidos.
Para muchos, explica, “los que ya encontraron a los suyos, al menos para ellos ya terminó; han sido recuperados muchos desaparecidos, bastantes y a través del centro de identificación humana de Nogales se ha realizado un trabajo que ha sido muy positivo, el que este centro esté cerca y colabore con todos los hallazgos que hacemos con la Fiscalía, es muy bueno”.
Muchas de esas personas, “ya han sido identificadas y regresadas a casa, estamos hablando de los cuerpos de Campo Grande, en Ixtaczoquitlán; de Atzacan, un poco más recientes, en el Centro de Identificación Humana, ya ha habido identificación de cuerpos que datan de 2013 a 2016 y esto es alentador porque se está haciendo un buen trabajo eso significa tener verdad para muchas familias”.
Pero, agrega, “hay muchos cuerpos que están depositados en los nichos del Centro de Identificación Humana o que están en los servicios médicos forenses y esperamos que sean dignamente regresados a casa”.
Sin embargo, el tema de los desaparecidos, explica, “no cesa, por ejemplo, en los pasados 12 meses, ha crecido bastante el número de personas que integran el colectivo por semana, a veces nos hablan dos personas, pero hay veces que son hasta cinco personas”, señala.
Otro de los problemas que agravan las condiciones de los desaparecidos, explica, “es que nos queda muy claro que no hemos cambiado la cultura de la no denuncia, hay personas que tienen familiares desaparecidos desde hace 3 meses y no se ha denunciado, entonces esos tres meses ya se perdieron porque para una buena búsqueda de una persona desaparecida debe haber denuncia inmediata, nuevamente les digo a todas aquellas personas que tienen un ser desaparecido: hay que visibilizar el tema que sigue al alza”.
Una denuncia nos sirve, expone, “para que sea una búsqueda real y que esa cifra aparezca en las estadísticas de personas desaparecidas, porque si no hay denuncia nadie está buscando al familiar, hay mucha gente que no lo entiende así, la gente tiene miedo a la propia autoridad, muchos que tenemos este problema, hemos sido criminalizados, atacados incluso por parte de la propia autoridad, una autoridad que debería haberse sumado a la lucha y si las cosas hubieran hecho bien desde un principio a mucha gente quitaron la oportunidad de haber recuperado mucho tiempo porque no hicieron absolutamente nada”.
Por eso, expresa, “las familias tienen miedo a enfrentarse a esa situación y se vale porque el estigma de ser mujer puede haber incrementa aún más definitivamente hay que conocer contextos muchas veces a través de redes sociales nos dejamos llevar por el que dice, pero el fondo no se conoce, no se sabe el contexto, hay que denunciar y trabajar en conjunto”.
Esta agrupación, este día realiza una marcha en las calles de la ciudad, en conmemoración de los desaparecidos, entre los que se encuentran algunas madres de familia.






