Agencias
La comunidad totonaca de Ojital Viejo, en Papantla, ha estado expuesta durante 42 días a un derrame de hidrocarburos. Este desastre ha provocado la muerte de especies nativas y animales domésticos, contaminado pozos artesianos y parcelas de cultivo, y puesto en riesgo la salud de las comunidades cercanas en Papantla y Coatzintla.
El arroyo afectado es un afluente del río Cazones, que desemboca en el Golfo de México. Desde el inicio del derrame, que ya ha afectado 12 kilómetros del arroyo, los habitantes han denunciado el trato despectivo y discriminatorio por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) y otras instancias responsables.
Las evidencias recogidas por la Alianza Mexicana contra el Fracking muestran que, hasta el 29 de septiembre, las medidas de remediación han sido insuficientes y rudimentarias. Una cuadrilla de ocho empleados de Pemex, sin equipo de seguridad adecuado, se limita a remover el suelo contaminado y colocarlo a un lado del arroyo, empeorando la situación con las recientes lluvias.
La falta de atención por parte del Estado mexicano es alarmante, dado el riesgo inminente que enfrenta la salud de los habitantes y la biodiversidad local. Los pobladores han estado expuestos a la muerte de especies nativas y a la contaminación de pozos artesianos y parcelas de cultivo, lo que pone en grave peligro su forma de vida.
Desde que la comunidad identificó el derrame, se han organizado para exigir una respuesta adecuada y han apelado a la solidaridad de la sociedad civil. Han llevado a cabo brigadas para atender a la fauna afectada e informan sobre los impactos del derrame a través de redes sociales. Sin embargo, la respuesta institucional sigue siendo mínima y revictimizante.
Este derrame no es un hecho aislado; forma parte de un patrón de impactos derivados de la actividad petrolera en la región. Las comunidades de Papantla y Coatzintla enfrentan constantes amenazas por la falta de mantenimiento a las instalaciones de Pemex, muchas de las cuales tienen más de 70 años de antigüedad.
Las organizaciones firmantes, junto a las comunidades afectadas, exigen la remoción inmediata de los lodos y materiales contaminados por parte de Pemex, así como la restauración de los ecosistemas y cultivos afectados; mantenimiento regular a los ductos e instalaciones que atraviesan las comunidades; medidas de prevención y garantía de no repetición de este tipo de desastres; sanciones ejemplares para la paraestatal por su negligencia; así como recursos del Fondo Mexicano del Petróleo para la remediación de los sitios afectados.
La comunidad totonaca de Ojital Viejo y sus vecinos merecen atención y protección urgente ante este desastre ambiental.






