Orizaba, Ver.- El precio del café ha alcanzado niveles históricos, lo que ha generado una crisis en su comercialización. Aunque los productores están obteniendo mayores ingresos, el alto costo está afectando a la industria, ya que muchas empresas tienen dificultades para adquirir el producto.
Juan Bueno Torio, empresario cafetalero de Córdoba, señaló que el precio ha subido como nunca antes, alcanzando 430 dólares por cada 100 libras, lo que ha elevado el costo del kilo de café a casi 450 pesos. “El problema es que el precio está demasiado alto. La gente está vendiendo su café en la bolsa y generando inventarios, pero nadie está comprando”, explicó.
El alza ha afectado especialmente a las empresas que procesan café soluble o tostado, ya que sus clientes han reducido las compras. “La comercialización ha caído muchísimo debido a los altos precios”, agregó.
Oferta y demanda global: el factor clave
A diferencia de otros productos cuyo precio es regulado por el gobierno, el café se comercializa libremente en las bolsas de valores de Nueva York, Londres y Brasil. Su costo depende de la oferta y demanda global, lo que ha provocado su encarecimiento.
El impacto en los consumidores es evidente: con un kilo de café rondando los 450 pesos, muchas familias han optado por reducir su consumo o buscar alternativas más económicas.
Aunque este incremento beneficia a los productores a corto plazo, la falta de compradores podría generar problemas en el futuro. “El precio es alto, pero si la gente no puede pagarlo, el negocio se paraliza”, advirtió Bueno Torio.
Otros productos también enfrentan ajustes de precios
El café no es el único producto afectado por fluctuaciones en el mercado. En el caso de los combustibles, el gobierno mexicano ha intervenido en los precios de la gasolina y el gas. Actualmente, se analiza un ajuste que podría llevar el costo de la gasolina a 24 pesos por litro, lo que implicaría modificaciones en impuestos como el IEPS (7 pesos por litro) y el IVA.
En cuanto al gas LP, su precio ha aumentado a pesar de que 80 por ciento del producto proviene de Estados Unidos, donde su costo es menor. La falta de inversión en la explotación nacional ha contribuido al encarecimiento del energético en México.






