lunes, junio 24, 2024
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Pemex y soberanía energética

México SA

COLUMNAS

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Carlos Fernández-Vega

A lo largo de 36 años, y como tantas otras acciones dañinas para la seguridad nacional y la soberanía energética, la política neoliberal en materia de combustibles tuvo dos objetivos concretos: desmantelar el Sistema Nacional de Refinación (SNR) y paralelamente incrementar de forma exponencial la importación de todo tipo de carburantes (cerca de 90 por ciento de Estados Unidos), acciones que no sólo apuntalaban la privatización del sector petrolero, sino que representaban un jugosísimo ingreso para los intermediarios, toda vez que, aseguraban los genios de la tecnocracia, refinar en México no es negocio.

¡Claro!, nunca fue negocio para el país, pero qué tal para aquellos que se repartían las abundantes ganancias por los miles y miles de millones de dólares gastados en comprar combustibles en el extranjero. Por ejemplo, sólo en los sexenios de Borolas y Peña Nieto la erogación por tal concepto no fue menor a 250 mil millones de dólares.

La nueva administración gubernamental revirtió dicha política: se rehabilitaron las seis refinerías existentes, se adquirió la parte restante de Deer Park (50 por ciento de las acciones ya eran propiedad mexicana) y se construyó la Refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, con el objetivo de recuperar la soberanía energética, destrozada desde tiempos del salinismo (a partir de ahí, México se convirtió en importador neto de combustibles). Obvio es que, infartados, los importadores se retuercen porque se les acabó uno de los muchos filones que el régimen neoliberal puso a su disposición.

Por ello, es de suma importancia lo revelado por el director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Octavio Romero: cuando se inició el actual gobierno, México tenía un déficit de 927 mil barriles diarios de combustibles, 75 por ciento del consumo nacional, es decir, tres de cada cuatro litros del consumo diario se traían del extranjero. Para septiembre de este año, el déficit será de sólo 77 mil barriles diarios, equivalentes a 5.8 por ciento del consumo nacional esperado para entonces, de un millón 313 mil barriles por día. El SNR aportará 994 mil barriles (incluidos 164 mil de gasolinas y 130 mil por día de diésel de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco) y 242 mil de Deer Park ( La Jornada, Roberto González Amador).

Así es: en poco menos de seis años, y para bien de la nación, la dependencia externa de com­bustibles se desplomó en alrededor de 850 mil barriles por día, con el consiguiente ahorro y fortalecimiento de la soberanía energética del país.

En una ocasión anterior (mayo de 2021), el propio Octavio Romero reveló que esa política neoliberal llevó a México a ser, a nivel mundial, la nación petrolera con mayores compras de gasolinas y otros petrolíferos en el extranjero: a finales de la década de los 80 del siglo pasado, internamente se producía más de 90 por ciento de los combustibles que se consumían en el país; con Calderón cayó a 45 por ciento y con Peña Nieto a 20 por ciento, mientras el SNR fue condenado a muerte. En tres décadas de neoliberalismo, la importación de combustibles creció de 10 a 80 por ciento y la refinación fue el segmento más descuidado. Entre 2001 y 2018 las importaciones de gasolinas se multiplicaron por 11 y las de diésel 56 veces.

Ahora, el director general de Pemex revela: la política de fortalecer el SNR logró revertir la dependencia de las gasolinas importadas: ha sido una decisión estratégica y de seguridad nacional. ¿Qué pasaría si por alguna razón, política o de desastre natural, se cierran los puntos de acceso por donde llega la gasolina importada? La economía se mueve con combustibles (ídem).

Además, entre 2019 y 2023, Pemex pagó impuestos y derechos por 3.8 billones de pesos. En el mismo lapso, la empresa recibió del gobierno federal transferencias por 869 mil millones; si a la aportación se restan las transferencias recibidas, ha hecho una contribución neta a la hacienda pública de 2 billones 933 mil millones (ibídem).

Las rebanadas del pastel

De gimnasia y magnesia: dice la fracasada Xóchitl Gálvez que 60 sacerdotes son investigados por Gobernación por expresar sus opiniones en las homilías, por decir lo que opinan en la Iglesia. Falso: Bucareli lo hace, porque los curas violan la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, la cual, entre otras cosas, les prohíbe “asociarse con fines políticos y realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna … Convertir un acto religioso en reunión de carácter político”. Así de fácil.

Twitter: @cafevega

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