Córdoba, Ver.- Lamentablemente, la dependencia que existe por parte del productor de café hacia el gobierno ha hecho que el precio del aromático se cotice a lo que dicten las normas oficiales y no lo que reclame de manera justa el caficultor.
De acuerdo con Manuel García Estrada, empresario del ramo cafetalero, la clave para mejorar los precios del grano radica en la capacitación de los productores.
Esa es la única manera de que el caficultor deje de depender de terceros, esto es, ofreciendo un producto de calidad que pueda competir en el mercado internacional.
“El productor siempre se queja de los precios bajos, pero la realidad es que muchas veces no actúa en consecuencia. Sólo espera a que le paguen bien por su café sin hacer cambios en su producción”.
Y es que cada año, los productores de café en el país esperan con incertidumbre la determinación del precio del quintal del aromático, una decisión que sigue en manos del gobierno y de las grandes corporaciones.
De acuerdo con el cafetalero, depender de eso ha provocado una constante preocupación en el sector, donde los precios bajos afectan directamente a miles de familias que viven de esta actividad.
Reconoció que el problema no es únicamente la intervención del gobierno en la fijación de precios, sino también la falta de educación y capacitación en el sector.
De ahí, la imperante necesidad de que los caficultores dejen de depender de ayudas externas y enfoquen sus esfuerzos en mejorar sus procesos productivos.
Señaló que esta actitud pasiva ha perpetuado un sistema en el que los caficultores tienen poco control sobre la comercialización de su producto.
Expuso que uno de los factores que más influyen en el precio es su calidad en taza, es decir, sus características organolépticas, como el aroma, la acidez y el cuerpo.
Pero, lamentablemente, muchos productores no han recibido la formación necesaria para mejorar estos aspectos y así acceder a mejores precios en el mercado.
Además, los consumidores han cambiado sus preferencias en los últimos años, inclinándose por cafés de especialidad en lugar de los tradicionales.
Este fenómeno representa una gran oportunidad para los productores, siempre y cuando estén dispuestos a innovar y mejorar la calidad de su producto.
“La solución está en manos de los propios cafeticultores. Si aprenden a producir un café de alta calidad, podrán negociar mejores precios sin depender de las decisiones del gobierno o de las grandes empresas”.






