Luego de la reunión de trabajo entre presidentes, Joe Biden resintió la afirmación del presidente López Obrador en el sentido de que China es la fábrica del mundo. Interrumpió incluso el discurso para matizar algunos puntos respecto a la producción récord de granos estadounidense. Qué bien que lo hizo, eso demuestra que el hombre es aún sensible a la urgencia de la coyuntura actual y al tiempo que hemos perdido de integración frente a los diversos bloques económicos regionales. Igual en cualquier impensado momento acierta a colegir que es tiempo que el gobierno y los empresarios estadounidenses piensen en términos de relaciones regionales cooperativas entre Estados pares pero desiguales. Si los Estados Unidos quieren sobrevivir a la mega inflexión global en curso, tienen que dejar de pensarse como imperio omnímodo y empezar a pensarse como parte colaborativa con los socios regionales. La solución de sus problemas de inmigración ilegal pasa por el desarrollo y la pacificación de los países expulsores. Si eso no sucede, no terminarán –incluso empeorarán– las presiones migratorias.
No es casual que el Presidente haya aludido a los años 30 del siglo pasado, en vísperas casi a la Segunda Guerra Mundial, cuando gobernaba el demócrata Franklin D. Roosevelt, el inventor –junto con su secretario del Tesoro– del New Deal. Política pública con la que Estados Unidos se puso de nuevo en pie y pudiera colaborar en la derrota de la Alemania nazi y el Japón militarista.
Las épocas se parecen enormemente.
Se pueden hacer negocios, de eso se trata, pero con las apetencias del capital razonablemente contenidas para que no arrasen con el prójimo. Está visto que el capitalismo sin contención es naturalmente depredador. De ahí la prudencia de contenerlo antes de que los costos sociales sean impagables. Una suerte de economía mixta, el país ya ha pasado por ésas. Fueron los años del Desarrollo Estabilizador y fueron los años de la construcción del sistema de seguridad social. Es capitalismo, pero no es neoliberal.
Es la segunda vez que pasa que el capitalismo sin contención coloca a la humanidad frente a una crisis fundacional. Ya va siendo hora de que los tomadores de decisiones entiendan.






