Desde el sexenio del priísta Fidel Herrera Beltrán, la Red Rompe el Miedo ha documentado 537 agresiones a periodistas en el estado de Veracruz, el gobierno de Javier Duarte de Ochoa ha sido el más mortal, con 18 periodistas asesinados.
Rompe el Miedo es un mecanismo de monitoreo de Artículo 19, una organización no gubernamental para la protección y seguridad de periodistas y defensores en materia de Derechos Humanos en coberturas de movilizaciones sociales y elecciones.
La fanzine de la Red Rompe el Miedo, en su primera edición, está dedicada a Veracruz, en el décimo aniversario del asesinato de la periodista Regina Martínez, torturada y ultimada durante la administración de Javier Duarte.
De acuerdo con organizaciones como Article 19 y Reporteros Sin Fronteras (RSF), desde el periodo de gobierno de Fidel Herrera Beltrán (2004-2010) hasta el día de hoy, Veracruz se mantiene como una de las entidades más letales para la prensa. “Constantemente, la prensa en la entidad es sujeta a violencia letal, desapariciones, amenazas, detenciones arbitrarias y otras agresiones”, cita el documento.
De 2009 a 2022, Artículo 19 documentó 537 agresiones, de ellas 29 ocurrieron durante 2021 y 17 ocurrieron en el primer semestre de 2022, “ante este escenario, es esencial reconocer la importancia del periodismo en la entidad, tanto por su rol en la construcción de democracias, como por su resistencia y continuo trabajo ante un contexto hostil donde distintos actores buscan inhibir su libertad de expresión”.
En términos estadísticos, en los últimos trece años se sumaron 537 agresiones a periodistas en Veracruz, es decir, un promedio de 41.3 agresiones a la prensa por año; un estimado de 3.4 incidentes al mes. Sin embargo el gobierno duartista fue donde se acrecentó la violencia hacia los representantes de los medios de comunicación.
En la gestión de Javier Duarte de Ochoa, preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, entre el 1 de diciembre del 2011 y el 12 de octubre del 2016, cuando pidió licencia al cargo como gobernador de la entidad, 17 periodistas fueron asesinados en Veracruz, cuyas muertes tienen una posible relación con su ejercicio periodístico.
La red consideró que con todo y las amenazas y crímenes contra la prensa cometidos en Veracruz, no se le considera “una zona de silencio”, puesto que hay periodistas libres que pese a la falta de apoyo para el trabajo periodístico de calidad dentro de los medios, el acoso del gobierno y la inseguridad, aún cubren hechos de violencia o la corrupción en el estado.
“Los crímenes contra la prensa y las desapariciones de periodistas no son nuevos en Veracruz. Estos empezaron en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán (2004-2010), pero en esa época no se comentaron mucho, no se expresaron exigencias para frenar estos crímenes; durante el gobierno de Javier Duarte (2010-2016) se vivió el periodo más álgido, no solo por la cantidad de crímenes, sino por las formas de violencia”, reza el análisis.
En ese periodo ocurrieron persecuciones, se instrumentaron campañas de desprestigio, acoso y amenazas en contra de periodistas que de alguna manera se oponían al régimen, “la alternancia tampoco fue la solución para el estado, ya que en el gobierno de Miguel Ángel Yunes (2016-2018) continuaron la presión y crímenes contra la prensa, además comenzó el uso de demandas judiciales contra periodistas por supuesto “daño moral”.
Los periodistas asesinados en el gobierno duartista son: Noé Lopez Olguín, Miguel Ángel López Velazco, Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Regina Martínez, Guillermo Luna, Gabriel Huge y Esteban Rodríguez, estos tres últimos asesinados el mismo día. También fueron asesinados, Víctor Báez Chino, Gregorio Jiménez, Moisés Sánchez, Armando Saldaña, Juan Mendoza Delgado, Rubén Espinosa, Anabel Flores, Manuel Torres González y Pedro Tamayo; este último contaba con medidas cautelares de protección y aún así fue ejecutado.
Los homicidios Miguel Ángel López Velazco, su esposa y uno de sus hijo en junio de 2011 fue un parteaguas en la agresión a la prensa, puesto que arrancó una ola de asesinatos que el gobierno de Duarte de Ochoa trató de vincular con el crimen organizado y no por el ejercicio de la labor periodística, según expresó uno de los hijos del comunicador, conocido también como Milo Vela.
