Orizaba, Ver.- Las lenguas originarias en el país caminan a la extinción por dos razones principales, una discriminación oficial orquestada desde las instancias educativas, federal y estatal, y, un desinterés de los pueblos indígenas por preservar su cultura, “si esto no se corrige pronto, la desaparición de las idiomas indígenas se acentuará” advierte Jorge Sotero Tzompaxtle Tecpile, promotor regional del náhuatl del centro de la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas (Aveli).
Explicó que actualmente muchas comunidades originarias, sobre todo en el norte del país, registran la disminución del uso cotidiano de sus lenguas maternas, fenómeno que se ha acelerado por factores sociales, educativos y migratorios.
Refirió que cuando los niños dejan de aprenderla en el hogar y tampoco reciben formación formal en las escuelas la pérdida lingüística se vuelve más rápida y difícil de revertir.
Tzompaxtle Tecpile destacó que en la sierra de Zongolica, donde aún hay una población importante de hablantes de náhuatl, también se observan señales de debilitamiento en la enseñanza estructurada del idioma.
Explicó que si no se alfabetiza correctamente a los estudiantes en su lengua originaria el aprendizaje queda limitado al uso oral y no se consolida como parte integral de su formación académica.
Subrayó que esta problemática no es exclusiva de Veracruz, sino que se replica en varias regiones de México, particularmente en el norte del país donde actualmente quedan muy pocos hablantes de idiomas originarios.
En algunos pueblos, dijo, sólo los adultos mayores conservan el idioma, por lo que están en riesgo inmediato de desaparecer si no se implementan acciones urgentes.
Expuso que una de las principales responsabilidades de los hablantes de náhuatl es continuar enseñando la lengua a los niños desde la familia. Agregó que su cotidiano permite mantener viva la identidad cultural, tradiciones y formas de comunicación de cada comunidad indígena.
Sin embargo, recalcó que el esfuerzo comunitario debe ir acompañado por políticas públicas sólidas y que la educación pública tiene la obligación de garantizar que las lenguas originarias se enseñen de manera formal, con materiales adecuados y con docentes capacitados permanentemente como maestros bilingües.
Dijo que en algunos municipios de la Sierra de Zongolica hay dificultades en la asignación de personal educativo especializado.
Expuso que hay escuelas donde no hay directores o docentes con perfil en lengua náhuatl y en otros casos, cuando sí se asignan, se les encargan funciones administrativas que limitan el desarrollo de proyectos lingüísticos dentro de las aulas.
Mencionó que esta situación provoca que la enseñanza del náhuatl quede relegada, reduciendo las oportunidades para que los estudiantes fortalezcan su lectura y escritura en su idioma materno. Añadió que cuando no existe continuidad en los programas educativos, los avances logrados en ciclos anteriores se pierden.






