Orizaba, Ver.- Porfirio González Fuentes, exregidor priísta de Río Blanco, denunció que la dirigencia nacional y estatal del PRI incurren en acciones indebidas para controlar la renovación del comité directivo estatal, bloqueando el registro de aspirantes adversos a Rodolfo Ramírez Arana y Carolina Gudiño, candidatos “con línea”.
Aseguró que el PRI no sólo está “aserrando la rama sobre la que está sentado”, sino que está comprometiendo su sobrevivencia rumbo a las elecciones de 2027.
González Fuentes aseguró que el proceso interno, que debería ser un ejercicio de apertura democrática y reconstrucción partidista, se ha convertido en una operación cerrada para favorecer a dos perfiles específicos: Adolfo Ramírez Arana y Carolina Gudiño.
Aseguró que desde las estructuras nacionales y estatales se están colocando obstáculos administrativos, políticos y procedimentales para impedir que más aspirantes puedan competir en condiciones de equidad, “no quieren competencia, quieren una dirigencia a modo”.
El exedil advirtió que esta práctica reproduce los vicios que durante años han debilitado al tricolor en Veracruz.
Consideró que el proceso de renovación de la dirigencia estatal había sido presentado como una oportunidad para recomponer al partido, abrirlo a nuevas voces y recuperar credibilidad frente a una ciudadanía cada vez más distante.
González Fuentes sostuvo que varios aspirantes interesados en participar han sido desalentados o bloqueados desde etapas tempranas del proceso, ya sea mediante requisitos discrecionales, retrasos intencionales en la entrega de información o falta de condiciones mínimas para el registro.
Esto, advirtió, no sólo afecta a quienes buscan contender, sino que envía una señal devastadora a la militancia, que observa cómo las decisiones vuelven a concentrarse en cúpulas reducidas.
“El PRI no puede hablar de renovación si repite exactamente las mismas formas que lo llevaron al declive”, subrayó.
Acusó al dirigente nacional priísta, Alejandro Moreno Cárdenas, y al dirigente estatal Adolfo Ramírez Arana, de tener “secuestrado” al partido en el estado al imponer decisiones que responden a intereses personales y no al rescate de la organización.
Recalcó que ambos serán los responsables históricos de llevar al PRI a su etapa más oscura en la entidad. “Alejandro Moreno y Adolfo Ramírez Arana pasarán a la historia como quienes sepultaron al PRI en Veracruz”. Consideró que su intervención en el proceso interno está destruyendo cualquier posibilidad de reconstrucción.
Planteó que en un contexto donde Morena domina el escenario estatal y donde la oposición enfrenta dificultades para articular un proyecto competitivo, la unidad interna del PRI es un factor clave, pero “no puede construirse a partir de imposiciones ni de procesos simulados”.
Alertó que de mantenerse esta ruta, el PRI en Veracruz corre el riesgo de llegar debilitado, fracturado y sin legitimidad al proceso electoral de 2027, cuando se renovarán cargos estratégicos y se definirá buena parte del futuro político del estado.
“El mayor enemigo del PRI hoy no está fuera, está dentro”, reiteró.
Hasta el momento, ni la dirigencia estatal ni la nacional han emitido una postura oficial sobre estos señalamientos. No obstante, el tema comienza a instalarse en la agenda política veracruzana como un nuevo capítulo de la crisis que arrastra el tricolor.
Finalmente, Porfirio González Fuentes advirtió que un partido que se cierra a su propia militancia termina, tarde o temprano, cerrándose a su propio futuro.
Más allá de los nombres en disputa, el fondo del conflicto es más profundo: la disputa entre un partido que busca reinventarse y una estructura que, según sus propios militantes, se resiste a cambiar.






