Con música, colores y aromas que remiten a sus raíces más profundas, Veracruz marcó presencia en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) con la apertura del Pabellón de México, escenario donde inició la estrategia Veracruz está de moda. Lejos del protocolo rígido, el espacio se convirtió en una ventana viva a la diversidad cultural del estado.
Artesanas y artesanos mostraron en directo la destreza de sus manos, mientras parejas de jaraneros y danzantes guaguas llenaron el pabellón de ritmo y movimiento, recordando que la identidad veracruzana se expresa tanto en el trabajo cotidiano como en la fiesta y la tradición.
La experiencia se completó desde la cocina. Doña Clarita y el chef Jorge Orozco guiaron una degustación que conectó a las y los asistentes con la gastronomía tradicional y prehispánica del estado, una cocina que se transmite de generación en generación y que refleja la diversidad de sus regiones.
El componente espiritual también tuvo su lugar. Los saberes ancestrales llegaron a IFEMA con un ritual encabezado por el brujo mayor Enrique Marthen Berdón, seguido por la participación de la chamana María Elena Martínez Mixtega, quien compartió prácticas que los pueblos originarios mantienen vivas como parte de su identidad milenaria.
En este contexto, la delegación veracruzana, encabezada por los secretarios de Turismo y de Cultura, Igor Rojí López y Xóchitl Molina González, presentó al estado como un destino donde el patrimonio cultural no solo se preserva, sino que se proyecta al mundo. La apuesta, alineada con la política federal, busca fortalecer al turismo como motor de desarrollo, inclusión social y bienestar comunitario, además de abrir nuevas oportunidades comerciales y mejorar la conectividad aérea.
