InicioEstado“Ven el testamento como gasto innecesario pero las familias sufren las consecuencias”

“Ven el testamento como gasto innecesario pero las familias sufren las consecuencias”

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Orizaba, Ver.- Sólo 10 por ciento de los mexicanos deja un testamento, y cuando mueren sin heredar en vida, los problemas entre sus hijos o familiares suelen convertirse en pleitos legales que duran años. José Gregorio García Juárez, titular de la Notaría 7, en Orizaba, advierte que el principal obstáculo sigue siendo el costo de los trámites: “Muchos lo ven como un gasto innecesario y prefieren posponerlo, pero al final las familias pagan mucho más en juicios”, explica.

En la práctica, señala, “cuando alguien fallece sin testamento se abre una sucesión intestada, es decir, la ley decide quiénes son los herederos y en qué proporción. El Código Civil establece un orden: primero los descendientes directos, luego ascendientes, cónyuge y, en su caso, parientes colaterales. Pero este proceso suele ser largo, caro y desgastante. “Surgen conflictos porque algunos creen que el que llega primero tiene derecho a quedarse con todo, o que el hijo mayor debe recibir más, pero la ley no funciona así”, comentó.

El testamento entra en vigor hasta el momento de la muerte del testador y después requiere el pago de escrituras para formalizar la adjudicación de los bienes. Aunque en septiembre se lanza la campaña nacional del mes del testamento, que este año se extendió hasta octubre y ofrece tarifas reducidas en notarías, muchas personas siguen considerando elevado el costo.

García Juárez insiste en que es un gasto menor comparado con los juicios posteriores. Preparar el documento permite decidir con claridad a quién y cómo se heredan bienes y derechos. Para elaborarlo, basta presentar identificación oficial, acta de nacimiento y describir con precisión los bienes inmuebles, cuentas, vehículos o derechos.

Existen dos caminos. El primero, y más recomendable, es el testamento público abierto, redactado ante notario. Allí el testador designa herederos y legatarios, nombra albacea y puede establecer condiciones especiales.

El segundo, cuando no existe testamento, es la sucesión intestada, que requiere un procedimiento judicial: se declara quiénes son herederos, se nombra un albacea, se hace inventario, se pagan deudas y finalmente se reparten los bienes.

La documentación de cada propiedad es clave, refiere. “Las escrituras, recibos de impuestos, contratos o títulos de propiedad deben estar en orden. Lo que no se documenta se convierte en pleito. Hay familias que llevan años en tribunales porque todo quedó de palabra”, advierte.

A los conflictos se suma una figura jurídica que en Veracruz cobró fuerza tras la reforma de 2021 al Código Civil, el derecho de superficie. Esta figura permite a una persona construir en un terreno ajeno, de modo que es dueña de la edificación, pero no del suelo. “El propietario del terreno sigue siendo otro; el superficiario sólo hereda lo que construyó. Es como heredar el aire”, resume.

Esto implica que, al redactar un testamento, se especifique si se transmite el derecho de superficie o la propiedad plena, para que los herederos conozcan con exactitud qué les corresponde.

El notario recomienda no dejar el tema para después. “Un testamento bien hecho evita que los hijos terminen peleados y gastando más en abogados de lo que costaba prevenir el problema”. Hacerlo en vida, con asesoría notarial, asentar las escrituras en el Registro Público de la Propiedad y explicar a los herederos las decisiones son pasos básicos para que la herencia no se convierta en un conflicto que perdure por generaciones.