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“UV padece una administración centralista que se rige a conveniencia y no respeta ley”

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Fernando Inés Carmona

Orizaba, Ver.- “La Universidad Veracruzana (UV) transita por una administración centralista que se rige a conveniencia, que no ha respetado la Ley Orgánica y la Ley de Autonomía en la pretensión fallida de prorrogar el término actual de cuatro años de la rectoría”, denunció el exrector Víctor Arredondo Álvarez.

En un documento, el exfuncionario universitario señaló que este actuar administrativo se asocia con “una tendencia que parece consolidar una burocracia asfixiante de lo académico y de la pluralidad, represora de la libre circulación de ideas y opiniones”, y advirtió que “lo peor es que se ha empeñado en secuestrar a la máxima casa de estudios de Veracruz”.

Arredondo Álvarez recordó que, desde sus primeras etapas como institución autónoma, la UV supo aprovechar su soberanía para crear condiciones que favorecieron el desarrollo integral de su comunidad. Ejemplo de ello fue la estrategia aplicada para propiciar un impacto horizontal en todas sus regiones, mediante la creación de siete Unidades de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI).

Estos espacios albergaron acervos convencionales y digitales, centros para el aprendizaje individualizado de idiomas, salas de videoconferencia y acceso a Internet en todas las instalaciones universitarias. Además, fueron acompañados de infraestructura deportiva, áreas verdes y programas culturales y de extensión comunitaria, que posicionaron a la UV como un centro de atracción nacional e internacional.

A este esfuerzo se sumó el diseño de un modelo curricular integral y flexible, con el estudiante como centro de la gestión universitaria. El esquema ofrecía bases para el autoaprendizaje, acceso a herramientas digitales y aprendizaje de otros idiomas, así como un acercamiento al contexto social y la profundización disciplinaria en relación con otras áreas del conocimiento.

“El propósito era que, con la guía de su tutor, cada estudiante pudiera trazar rutas personalizadas de formación, enfocadas en temas de interés o en la preparación para empleos emergentes”, explicó.

Sin embargo, lamentó que la falta de interés de las actuales autoridades por esta mística institucional haya derivado en la imposición, por parte de un sector del personal sindicalizado, de reglamentaciones restrictivas para los alumnos, buscando su comodidad y beneficio personal.

“Es insólito que se esté permitiendo demoler la flexibilidad y la integralidad curricular, pilares estratégicos para los egresados que ejercerán su profesión en las próximas décadas del siglo XXI”, advirtió.

De acuerdo con el exrector, este retroceso se manifiesta en intentos de volver a planes de estudio rígidos y obsoletos, caracterizados por clases teóricas repetitivas, autoritarismo intelectual y memorización de información irrelevante. También criticó la participación de personal sindicalizado en consejos técnicos y juntas académicas, donde prevalecen intereses laborales por encima de la innovación institucional.

Arredondo Álvarez recordó que hubo tiempos en que el sindicato Fesapauv fue aliado de la academia para impulsar el modelo flexible en toda la UV, el cual llegó a ser considerado una innovación curricular insignia a nivel nacional.

Otro ámbito donde a su juicio se ha perdido rumbo es en la administración y el ejercicio presupuestal. Durante su gestión, se avanzó hacia la descentralización de decisiones y recursos en cada entidad académica, bajo planes institucionales, programas anuales de trabajo, rendición de cuentas y responsabilidad social.

“Hoy enfrentamos una administración centralista que opera según su conveniencia, sin respeto por los marcos legales y con una clara intención de controlar las funciones sustantivas de la universidad”, señaló.

Para el exrector, este escenario no sólo frena la innovación académica, sino que también limita el impacto social de la investigación, la difusión cultural y el trabajo comunitario.

Finalmente, hizo un llamado a la comunidad universitaria y a la sociedad veracruzana a tomar decisiones para que la UV vuelva a proyectarse como “una institución emblemática que forme individuos dueños de su propio destino, que construya realizaciones con la fuerza de sus aliados y con la mira puesta en un compromiso colectivo”.