A las afueras del Senado, donde se discutirá la iniciativa de reforma enviada por la Cámara de Diputados que prohíbe los vapeadores y cigarrillos electrónicos, así como el uso ilícito de fentanilo, usuarios de estos dispositivos electrónicos se manifiestan para exigir que se respete su consumo.
Usando dichos aparatos y con pancartas y mantas a favor de esta práctica, las personas, mayormente jóvenes, aseguraron que “vapear no es fumar” y se pronuncian por “una regulación justa y en contra de la criminalización de esta práctica”.
Salvador Gutiérrez, coordinador regional de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), refirió que en el país hay más de 2 millones de usuarios de este artefacto y consideró que es desproporcionado que se equipare con el uso de drogas de diseño, adulteradas con fentanilo.
Agregó que “esta ley es restrictiva y prohibitiva; pugnamos por regular más que prohibir, porque con la regulación se le ponen reglas al mercado”.
Sostuvo que el prohibir sólo incentivará el mercado negro y podría dejarse en manos de criminales la venta de esos productos.
“Prohibido prohibir” y muestran carteles en los que se lee “el vapeo salva vidas no lo criminalicen” y “Senadores no se equivoquen, el vapeo salva vidas, regulémoslo ya”, gritaban.






