Padres de familia de la escuela primaria América, ubicada en la colonia Independencia en esta ciudad capital, hicieron un llamado a las autoridades educativas para que acudan a reparar una de las bardas del plantel.
El presidente de la asociación de padres de familia, Moisés Sánchez, explicó que en las últimas semanas se percataron que el muro tiene muchas grietas y se ve “vencido”, por lo que temen que colapse.
“El problema de aquí de nuestra escuela es la barda. Tenemos daños, ya (está) vencida. De hecho ya tiene grietas y sí es preocupación para nosotros que esté así. Entonces ahorita esos salones los tenemos detenidos por temor de que se vaya a venir (abajo)”, expresó.
Detalló que han dejado de utilizar seis aulas por temor a que la estructura caiga hacia ellos cuando los menores estén tomando clases y con ello se ponga en riesgo su integridad.
Ahora los estudiantes se turnan en los salones que aún se pueden ocupar y los docentes no han dejado de ponerles actividades y tareas para evitar que la falta de aula les generen retrasos en su educación.
“Como mi hijo es de sexto, pues ya va de salida y yo quiero que se vaya a secundaria bien preparado, con buenas plataformas, y les están turnando con clases un día sí, un día no. Eso le va a afectar mucho”, comentó Elvia.
Se informó que el personal directivo del plantel y los padres de familia ya han acudido a las instancias correspondientes para hacer la solicitud formal con el fin de que las autoridades educativas vayan, revisen la barda y la atiendan. Sin embargo, no han tenido una respuesta inmediata y la preocupación crece.
Por ello, reiteraron la petición a la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) para que volteen ver a esta institución educativa que da clases a más de 350 niños de la periferia de la ciudad, quienes sólo quieren un plantel donde no corran riesgos.
“Pues que nos agilicen, por favor, porque la verdad se necesita (…) para que los niños tomen clases como debe de ser, todos los días y en los horarios pertinentes. Que volteen a ver esta escuela”, concluyó Lucila, madre de un alumno de primer grado.






