En el Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estudian microalgas con las cuales se pueden generar pigmentos para las industrias farmacéutica, alimenticia o textil, por ejemplo, y que sean amigables con el medio ambiente.
La investigadora del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis, Daniela Morales, refirió que actualmente hay un auge por estas sustancias, ya que cada vez se pretende usar menos colorantes artificiales o sintéticos.
“Buscamos que sea sustentable”, refirió tras explicar que las microalgas pueden también ayudar a disminuir la contaminación porque se alimentan de dióxido de carbono, que es su fuente de carbono y luz; su cultivo a gran escala favorecería el medio ambiente, detalló.
Morales Sánchez ha trabajado con esta especie desde 2010. Primero, para biocombustibles y posteriormente para productos de alto valor como los pigmentos y ácidos grasos poliinsaturados, para lo cual labora con microalgas polares.
Estos microorganismos, detalló la científica, dan paso a ácidos grasos poliinsaturados como Omega 3, Omega 6 y Omega 9, los cuales tienen alto valor en la industria farmacéutica.
En el artículo “Microalgas para colorear el planeta”, que la experta universitaria publicó junto con las investigadoras Mariana Manzoni Maroneze y Andrea Teresa Téllez Galicia, se señala que para este año el mercado de los pigmentos de estos microorganismos podría alcanzar 452.4 millones de dólares y para 2034 se estima que este valor se duplique.
En nuestro país apenas inicia la utilización de estos pigmentos, varias compañías producen uno azul a partir de cianobacterias y microalgas del género Galdieria. En el instituto de la universidad nacional se elabora con ficocianina; sirve para alimentos como helados, pastas y dulces, por ejemplo.






