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Tras una década, madre de desaparecida no se detendrá hasta dar con su paradero

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Orizaba, Ver.- “La vida es diferente desde hace 10 años. El dolor en la familia sigue a flor de piel, las lágrimas siguen frescas a pesar del tiempo, en mi mente guardo tu aroma, en mi corazón tu esencia y en mi lucha tu presencia”, así resume Aracely Salcedo la forma en la que ella y su familia han vivido tras la desaparición de su hija Fernanda Rubí Jiménez.

“Los minutos se hicieron horas, contábamos más y más días sin ti y esos días se convirtieron en años. Es como si la tierra te hubiera tragado aquel 7 de septiembre del 2012. Desde el primer día este infierno me empezó a quemar. La incertidumbre arde y después del ardor queda el dolor que va matando poco a poco”.

Recordó cómo “la espera de las primeras horas se prolonga con la incertidumbre de no saber por cuánto tiempo más debo esperar. Tus hermanos preguntan por ti, tus sobrinos quieren encontrarte y poder conocerte. Desde aquel 7 de septiembre en cada lágrima va una pregunta y cada latido de mi corazón es un paso que doy en esta búsqueda. Tú, Rubí, eres el motivo principal de lo que ahora soy”. 

Las personas que hoy se encuentran aquí “son una familia que se ha creado, una familia en la que compartimos el dolor, la angustia, las horas de incertidumbre. En la que encontramos un poco de consuelo y con la que podemos llorar sin miedo. Pero todos luchamos siempre con esperanza, lucha que inició por ti y a la que poco a poco se han ido sumando más familias, más corazones con el mismo dolor y con el mismo anhelo: encontrarlos a todos”. 

Hija, prosigue, “no he parado de buscarte, mi garganta se desgarra en cada marcha. He sido fuerte de día, pero débil por las noches al ver tu recámara vacía. La ausencia de tu voz es un golpe constante que no deja marca física, pero sí una herida mi alma. Pero sigo siempre de pie, por ti y hasta encontrarte. Rubí, las lágrimas son demasiadas, pero a la vez insuficientes. Que hayan pasado 10 años no es motivo de cansancio. Mi caminar ha sido largo, una década de exigencia. A pesar de haber transcurrido 10 años de impunidad, dentro del dolor, hemos hecho frente a la indiferencia de las autoridades, hemos sido partícipes en la creación de leyes, en ayudar a más personas que viven este infierno, un camino lleno de peligros, de miedos, pero siempre de pie y de frente a lo que venga, por ti mi Rubí”.

Con el paso de los años, continúa “la espera se convirtió en búsqueda, y en una familia que hoy podemos llamar Colectivo Familia de Desaparecidos Orizaba-Córdoba. El dolor sigue, ese no se borra, pero es ese dolor el que empuja, el que da valor y el que mantiene la esperanza de tenerte de vuelta en casa. 10 años de lucha, 10 años de exigir, 10 años sin ti, y esta frase es por ti, creada con amor y esperanza, es la energía de mi día a día”.