Orizaba, Ver.- Las amenazas de muerte se suman al rosario de penas que deben enfrentar los familiares de víctimas de desaparición, al menos en la zona de Orizaba. Las advertencias, reconoce Aracely Salcedo Jiménez, pueden venir desde la delincuencia organizada hasta de la misma autoridad, “a la que le estorbamos –dice– ‘ya no me busques más’”, son algunos de los mensajes que han recibido en sus teléfonos celulares. Aun así, la búsqueda no cesa, por el contrario, crece, como las cifras de desaparecidos.
Las condiciones en las que los buscadores de víctimas de desaparición se encuentran, reconoce la representante del colectivo Familiares de desaparecidos Orizaba-Córdoba, cada vez se complican más, pues además de soportar la carga emocional por la desaparición de uno de los suyos, deben enfrentar y contrarrestar los embates en los que la delincuencia organizada los trata de meter, subyugar.
“Solo comento lo que siempre he dicho: al gobierno le estorbamos por sacar la verdad a luz. (No nos perdonan) por hacer el trabajo que ellos no hacen, por seguir encontrando fosas y decir que ahí están cuando siempre se ha querido ocultar. Somos incómodas para ellos y es mejor muertas que vivas”, precisa.
Hace un par de días, en el municipio de Pénjamo, Guanajuato, María Carmela, de 46 años, fue asesinada a tiros en la colonia Centro, a unas cuadras del palacio municipal, ella integraba el colectivo Personas Desaparecidas de Pénjamo y fue asesinada, al parecer, por sicarios de la delincuencia organizada que opera en esa zona del país.
“A la compañera no la conocía, pero basta saber que era una madre buscadora como yo. Es indignante”, señala.
—¿Ustedes han sido objeto de amenaza? —se le cuestiona.
—Las amenazas llegan de muchas maneras, desde mensajes en los que nos dicen: ‘déjenme de buscar’. Otras formas de amenazarnos, considera, es criminalizarnos y querer desacreditar un trabajo.
”Las amenazas vienen de muchas partes —advierte— y una de ellas es por las personas poco emotivas que piensan que nunca les pasará, y actualmente todos estamos expuestos a sufrir una desaparición o un secuestro. La situación es grave y el gobierno sigue minimizando la situación”.
Con todo lo que pasa en este momento, incluida la pandemia, los problemas de desaparición, no cesan, “lo más reciente que tenemos es que hay cerca de unos 60 casos, incluyendo tres nuevos”.
No obstante, descartó, al menos en el colectivo que ella representa, que alguno de sus integrantes haya desaparecido, “yo no tengo un buscador o buscadora desaparecido. Gracias a Dios”.
Este martes, la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) confirmó la desaparición de otras dos menores de edad, una de ellas originaria del municipio de Tlaquilpa, en la sierra de Zongolica, y otra más del municipio de Ixhuatlancillo, colindante al norte con la ciudad de Orizaba.
