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La Soberanía Energética como Escudo: El Legado de Dos Bocas y la Visión de Rocío Nahle

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En un escenario internacional marcado por la incertidumbre y la inestabilidad, situación agravada por la agresión de EU e Israel a Irán, la política energética de México ha dado un giro radical hacia la protección de sus recursos y la autosuficiencia. La gobernadora Rocío Nahle fue figura clave en la construcción de la refinería Dos Bocas, y durante una entrevista sostenida con un medio digital de la ciudad de México, sostuvo que la apuesta por apuntalar la independencia energética “ha sido una decisión vital frente a una crisis global que amenaza la estabilidad económica de naciones sin infraestructura de procesamiento”.

Para Nahle, el control del Estado sobre el petróleo no es sólo una cuestión económica, sino de seguridad nacional. En medio de conflictos en Medio Oriente y el de Rusia en Ucrania, “se han retirado millones de barriles del mercado, México se posiciona con una ventaja estratégica al poseer tanto la materia prima como la capacidad para refinarla. Esta autonomía evita que el país quede a merced de cierres de fronteras o fluctuaciones externas drásticas, permitiendo que México transite la crisis con un sistema de refinación propio que ha reducido la dependencia de importaciones de gasolina del 80% a un porcentaje mínimo”.

Refiere que la creación de la refinería Dos Bocas es descrita como una «oportunidad dorada» ejecutada en tiempo récord a nivel mundial. Construida en una sola etapa, esta obra no solo contempló las plantas de proceso, sino una infraestructura integral que incluye un gasoducto de 75 kilómetros, un acueducto de 28 kilómetros y las tres monoboyas más grandes del país para la carga de buques. Pese a las críticas y lo que Nahle denomina «campañas de difamación», la obra fue certificada internacionalmente, obteniendo el tercer lugar como la mejor mega obra a nivel mundial en 2025 en una evaluación realizada en Alemania.

Uno de los puntos más reveladores de la visión de Nahle es el análisis del costo de oportunidad. “De no haberse rescatado el sistema de refinación y construido nuevas capacidades, el precio de la gasolina en México rondaría hoy los 40 pesos por litro. Este cálculo se basa en que el país seguiría importando combustible de Estados Unidos, donde los precios actuales, sumados al transporte y la comercialización, elevarían el costo de manera insostenible para el consumidor mexicano. Gracias a las medidas tomadas, el precio se mantiene significativamente más bajo, protegiendo la economía familiar de un choque externo que ya afecta a otras potencias.”

En dicha entrevista realizada en el marco del aniversario de la expropiación petrolera, la gobernadora del estado sostuvo que el éxito de esta estrategia se consolida con el hecho de que México pasó de tener solo dos refinerías operando al inicio del sexenio anterior , a contar hoy con ocho refinerías trabajando, incluyendo la incorporación de Deer Park y la culminación de Dos Bocas. Nahle enfatizó que la refinación y la petroquímica son cadenas integradas de alto valor; por ejemplo, Dos Bocas no solo produce gasolina y diésel, sino también propileno, azufre y coque, productos esenciales para industrias como la construcción y la petroquímica avanzada.

Finalmente, la gobernadora subrayó que aprovechar las reservas del país y contar con esta infraestructura moderna —que supera tecnológicamente incluso a gigantes de la industria en la India— le otorga a la actual administración un «soporte» y una «base» sólida para continuar con el desarrollo de la nación. En sus palabras, el tiempo ha dado la razón a un proyecto que, más allá de ideologías, buscó rescatar la soberanía y dotar a México de una «armadura» contra los vaivenes del mercado global.