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Se incrementa consumo de cristal en niños y adolescentes de la sierra del Pico de Orizaba

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Orizaba, Ver.- En la sierra del Pico de Orizaba una problemática alarmante ha salido a la luz, el consumo de la droga conocida como “cristal” entre niños y adolescentes. Este fenómeno, que ha causado preocupación en diversos sectores sociales, no sólo amenaza la salud de los jóvenes, sino que también incrementa la delincuencia y desestabiliza la paz en las comunidades.

El vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, ha señalado que, aunque no existe una estrategia específica por parte de la Iglesia católica en este sentido, se reconoce la gravedad del problema. “Muchos jóvenes, adolescentes e incluso niños, dependiendo de las zonas de la diócesis, están expuestos al consumo de drogas como el cristal. Esto provoca una rápida adicción, afecta su salud y los involucra en actividades delictivas para obtener la sustancia”, expresó.

Enríquez Báez destacó que la Iglesia, como institución preocupada por el bienestar de sus comunidades, busca implementar medidas que aborden esta problemática de manera integral. En varias parroquias de la diócesis se han puesto en marcha acciones de prevención de adicciones y violencia, en colaboración con instituciones gubernamentales, escuelas y organizaciones civiles.

“La Iglesia es madre, y como tal, se preocupa por sus hijos. Por eso tratamos de evangelizar todos los ambientes, ofreciendo catequesis y una formación integral a las nuevas generaciones”, añadió. Además, subrayó la importancia de trabajar en conjunto con otras iniciativas para salvaguardar a los jóvenes de actividades que puedan causarles daño.

El consumo de cristal no es el único problema. Enríquez Báez también hizo énfasis en la crisis de violencia que azota al país, impactando a personas de distintos sectores y propiciando un sentimiento de vulnerabilidad en la sociedad.

“Todavía se sufre una crisis de violencia que se manifiesta en la pérdida de vidas, la afectación a familiares y amigos de las víctimas, y la pérdida de paz en las comunidades. Estos hechos conmocionan a la sociedad, que clama justicia y exige el esclarecimiento de los casos”, señaló el vocero.

La diócesis de Orizaba ha expresado su solidaridad con las familias afectadas por la violencia y mantiene constantes oraciones por la paz. No obstante, el vocero resaltó que no basta con rezar; es necesario implementar acciones concretas que contribuyan a la reconstrucción del tejido social.

Helkyn Enríquez Báez mencionó que, a través de la pastoral social, la diócesis busca apoyar iniciativas que promuevan la prevención de la violencia y la delincuencia. Asimismo, reiteró el llamado a las autoridades para revisar y fortalecer las estrategias de seguridad.

“Es fundamental combatir la delincuencia, crear una cultura de prevención de la violencia y establecer condiciones de paz y seguridad para todos los ciudadanos. Sólo así podremos poner fin a estas manifestaciones violentas que vulneran la paz social”, afirmó.

El consumo de cristal y la violencia en la región son reflejo de una crisis social que requiere atención urgente. Tanto la Iglesia como otras instituciones trabajan para enfrentar estos desafíos, pero es necesario un esfuerzo conjunto que incluya a la ciudadanía, el gobierno y las organizaciones civiles.

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