Ixhuatlancillo, Ver.- En un hecho que ha generado indignación y fuertes cuestionamientos por una posible violación a la legislación federal y al marco jurídico vigente en materia de bienestar animal, el alcalde petista José Manuel González Nicolás autorizó que en la corrida de toros, sacrificaran un novillo.
Esta acción se desarrolló en la feria patronal de La Candelaria ante la mirada de asistentes, donde fue sacrificado durante los festejos del municipio de Ixhuatlancillo.
Los hechos ocurrieron el sábado 7 de febrero, cuando, sin explicación pública previa ni posterior, se dio muerte al animal como parte de las actividades de la feria.
Hasta el momento, el alcalde no ha informado bajo qué permisos, normas sanitarias o criterios legales se permitió este acto, ni si existió supervisión de instancias competentes.
El episodio resulta particularmente polémico porque contrasta con el debate nacional y los cambios legales que se han consolidado en los últimos años.
Desde 2013, diversas entidades del país han prohibido las corridas de toros, reflejando un rechazo social creciente a la tauromaquia y a los espectáculos basados en el sufrimiento animal.
En 2022, un juez federal suspendió las corridas en la Ciudad de México tras una demanda promovida por organizaciones defensoras de derechos humanos y de los animales.
El avance más reciente se dio en marzo de 2025, cuando el Congreso de la Ciudad de México reformó su legislación para prohibir expresamente la violencia y la muerte del toro en espectáculos públicos, en concordancia con el reconocimiento de los animales como seres sintientes, una figura jurídica ya incorporada en el marco constitucional capitalino y en diversas reformas a nivel nacional.
La legislación sobre seres sintientes establece que los animales no son objetos ni simples bienes, sino seres vivos capaces de experimentar dolor, estrés y emociones, lo que impone a las autoridades la obligación de garantizar su protección y un trato digno, así como de prevenir actos de crueldad.
En este contexto, lo que más ha llamado la atención no es únicamente el sacrificio de los tres toros, sino el silencio absoluto del ayuntamiento de Ixhuatlancillo.
No hubo comunicado oficial, ni aclaración sobre la legalidad del acto, ni postura ante la reacción de la ciudadanía, como si el tema no mereciera rendición de cuentas.
