Aunque entidades como Veracruz y Jalisco registran robos en carreteras, su incidencia se mantiene por debajo de la que presenta el Estado de México, considerado el principal foco rojo del país en este delito, de acuerdo con datos recientes de la Alianza Nacional de Transportistas (Antac).
El organismo detalla que, durante el periodo 2025-2026, el Estado de México concentra entre el 22 y el 37 por ciento del total de robos a transporte de carga, colocándose como la entidad con mayor riesgo para los operadores. Entre los puntos más conflictivos se encuentran Cuautitlán, Tepotzotlán y el Circuito Exterior Mexiquense.
Advierten que incluso en estados con menor incidencia los asaltos continúan ocurriendo, por lo que es necesario mantener medidas de prevención y reforzar la vigilancia en tramos estratégicos.
La Antac subraya que el segundo lugar en incidencia lo ocupa Puebla, con cifras que superan entre el 10 y el 20 por ciento de los casos. En esta entidad, los municipios de Esperanza y San Martín Texmelucan se han convertido en puntos críticos para el transporte de mercancías, debido a la operación constante de grupos delictivos.
En tanto, Guanajuato también se mantiene como una zona de atención prioritaria, con un registro de entre el 7 y el 11 por ciento de los robos. El corredor Laja-Bajío, que incluye municipios como Apaseo el Grande y Celaya, es uno de los tramos más vigilados por las autoridades y más peligrosos para los conductores.
Otros estados que presentan una incidencia significativa son San Luis Potosí y Querétaro, donde, aunque las cifras no alcanzan los niveles del Estado de México, sí reflejan una problemática persistente que impacta directamente en la logística y distribución de mercancías a nivel nacional.
Mientras tanto, en Jalisco, algunas rutas industriales también han registrado incidentes, aunque en menor proporción.
En el caso de Veracruz, la preocupación se centra en carreteras que conectan con el centro del país, donde el flujo de carga es constante. Enfatizan que se requiere coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales, así como el uso de tecnología para el monitoreo de unidades y la reacción inmediata ante situaciones de riesgo.
Finalmente, la Antac hizo un llamado a las autoridades a no bajar la guardia en ningún estado, incluso en aquellos con menor incidencia, ya que la movilidad del crimen organizado puede modificar rápidamente los mapas de riesgo en las carreteras del país, afectando tanto a transportistas como a la economía nacional.






