Orizaba, Ver.- En menos de tres meses, cinco coyotes han muerto en la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) Citlaltépetl, un espacio municipal que debería garantizar la conservación y el bienestar de la fauna silvestre.
De acuerdo con testimonios de trabajadores municipales –que pidieron resguardar su identidad–, en el lugar había inicialmente cinco ejemplares de coyote (Canis latrans), a los que luego se sumaron dos más.
Sin embargo, tras presentar severos cuadros diarreicos, presuntamente a causa del consumo de carne en descomposición adquirida por la encargada de compras Brenda Abaroa, los animales comenzaron a morir. Hasta ahora, sólo dos han sobrevivido.
Los empleados señalaron que pese a que el veterinario del lugar diagnosticó el origen del problema, los animales no recibieron atención médica oportuna ni tratamiento adecuado.
Además, acusaron que el director de Medio Ambiente, Aldo Huerta Peña, habría instruido a Perla Edith Villa Osorio –una trabajadora del área de limpieza– para administrar los medicamentos mezclándolos con la comida, sin respetar dosis ni protocolos veterinarios.
Acusaron que esto es el reflejo de una gestión que ha minimizado la responsabilidad ética y legal hacia los animales bajo su custodia.
Aseveraron que el ayuntamiento de Orizaba, encabezado por Hugo Chaín Kuri, no puede escudarse en el silencio administrativo.
Las leyes de protección animal vigentes en Veracruz exigen atención veterinaria oportuna, instalaciones adecuadas y personal capacitado.
Mientras tanto, activistas y ciudadanos exigieron respuestas y señalaron que la administración municipal debe abrir una investigación pública, deslindar responsabilidades y revisar urgentemente las condiciones de todos los animales en cautiverio.
