Orizaba, Ver.- La Comisión Nacional del Agua (Conagua) advierte de un regreso sorpresivo del fenómeno de La Niña antes del invierno 2025-2026. Los recientes modelos climáticos indican una probabilidad creciente del retorno entre otoño de este año e invierno de 2026, lo que representa un cambio climático significativo tras la fase neutra del ENSO (El Niño-Southern Oscillation) que ha dominado los últimos meses.
Desde abril de 2025, la NOAA ha certificado el fin de La Niña, al determinar que el Pacífico ecuatorial central está en fase neutra, con temperaturas cercanas al promedio histórico. Los vientos alisios y la convección atmosférica también muestran condiciones neutrales, lo que respalda esta interpretación.
Esta condición neutra tiene una alta probabilidad de mantenerse durante el verano en el hemisferio norte, estimándose en 90 por ciento de probabilidad hasta el cierre de esta estación. En México, esto significa un verano con lluvias y temperaturas dentro de lo climatológicamente esperado, incluido la llamada canícula –periodo de disminución pluviométrica entre julio y agosto–, aunque ni más cálido ni más prolongado de lo habitual.
Durante lo que resta del verano y las próximas cuatro a seis semanas, se espera que las temperaturas se mantengan dentro de lo normal o ligeramente por debajo en zonas como el Altiplano mexicano, gracias a lluvias moderadas que modulan el calor diurno y favorecen noches más frescas. En regiones costeras y el norte, el calor persistirá o será un poco más intenso, con lluvias ocasionales y posibilidad de torbellinos aislados.
A finales de julio y principios de agosto, podrían formarse ciclones en el Pacífico que incrementen las precipitaciones, especialmente en el Occidente mexicano. Además, se prevé cierta actividad en el Golfo de México y el Caribe, empujada por ondas tropicales, ciclones precoces y los primeros frentes fríos de septiembre y octubre.
Los modelos climáticos de diferente origen proyectan una elevación de la probabilidad de La Niña breve entre septiembre y noviembre de 2025, con cifras que oscilan entre 30 y 50 por ciento. En tanto, la probabilidad de que continúe la fase neutra se ubica entre 46 y el 56 por ciento, y la posibilidad de El Niño se mantiene por debajo de 15 por ciento.
Según los mismos datos se calcula 41 por ciento de probabilidad de La Niña entre noviembre de 2025 y enero de 2026, frente al 46 por ciento de estado neutro y sólo 15 de El Niño. Esto se afina con previsiones de modelos académicos que sugieren una ligera mejora térmica durante 2025, pero sin El Niño; la Niña tendría una probabilidad estimada de 21.8 por ciento para 2025-26.
Una breve Niña tendería a enfriar ligeramente la temperatura media global por unas décimas de grado, comparado con años neutrales o de El Niño. Esto no revertiría el calentamiento a largo plazo, pero sí mitigaría temporalmente el ascenso térmico en 2025.
En otoño e invierno, se anticipan precipitaciones normales o superiores a lo habitual en regiones como el Pacífico mexicano (Sinaloa-Chiapas), el centro-sur, el Golfo de México y el sureste. La Niña favorece una Zona de Convergencia Intertropical más cercana a México, con aumento de lluvias intensas, actividad ciclónica y derrumbes en zonas montañosas.
En el norte del país, aunque el Monzón y los primeros frentes fríos traerán lluvias, serán menos intensas que en el centro y sur. El descenso térmico será más evidente hacia noviembre y diciembre, con mejoras en las condiciones de frío invernal y reducción de máximas diurnas.
La combinación de La Niña con la temporada de ciclones fortalecería la ocurrencia de tormentas intensas y frentes fríos tempranos, lo que puede incrementar riesgo de inundaciones y heladas aisladas en zonas altas. Esto obliga a autoridades y ciudadanos a mantenerse informados y bien preparados entre septiembre y febrero.






