La reforma al Instituto Nacional Electoral (INE) que se impulsa a nivel nacional transita entre la polarización que promueven los actores políticos y elementos pertinentes para el mejor desempeño del instituto.
Así lo consideró Efraín Quiñonez León, doctorado en Historia y Estudios Regionales del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana (IIHS UV), quien comentó que “no se debe cerrar la discusión pública de un asunto fundamental para la vida política del país. Al contrario, me parece muy importante entrar a la discusión”.
Quiñonez valoró como un acierto la propuesta de austeridad en relación con los recursos que recibe el INE, pero consideró que es pertinente argumentar a partir de la distinción del manejo del presupuesto.
“En este rubro hay que hacer distinciones, porque unos son los recursos que se canalizan a los partidos políticos, y otros son los recursos que se destinan a la operación del Instituto. En ambos casos es pertinente aplicar políticas de austeridad, frente a un país que tiene una gran cantidad de pobres, me parece importante que no solo se discuta sino que se haga algo al respecto”.
Sin embargo, Quiñonez mostró sus reservas con respecto a otros elementos de la reforma que pueden ser discutibles, como la eliminación de diputados plurinominales o la propuesta de que los consejeros electorales se elijan por medio del voto.
“Hay partes de la reforma que pueden ser discutibles, y los propios actores políticos ya lo están discutiendo, particularmente la eliminación de los diputados plurinominales, o que se elijan los consejeros por votos, esto último lo considero algo muy riesgoso, porque es confundir la naturaleza de las instituciones políticas, que nos representan a todos”.
Quiñonez señaló que “es un exceso la elección de consejeros, poco pertinente, y no ayudaría a que verdaderamente el instituto se fortalezca, es una propuesta que va en detrimento”.
De cara a que los legisladores del país hagan una propuesta formal, el investigador señaló que el tema está a debate, “y no hay que cerrarse a la discusión pública”.






