Adalberto Tejeda-Martínez
La primera vez que oí hablar del antropólogo Félix Báez-Jorge (1945-2023), fue porque me lo mencionó un colega de la Universidad Veracruzana que estudiaba un posgrado en la Universidad de La Habana. Entonces Báez-Jorge era agregado cultural en Cuba.
Lo conocí un par de años después, a finales de los ochentas, cuando lo nombraron Coordinador de Posgrado de la UV y fundó el Consejo Consultivo de Posgrado, proyecto que se desvaneció hasta que lo retomó en sus inicios el primer rectorado de la autonomía universitaria, en 1998, y pervive hasta la fecha.
Como Secretario Académico, a principios de los noventas, lo recuerdo en el noticiero televisivo universitario portando cajas de las fichas para los exámenes de admisión a la Universidad, con lo que se dio un fuerte golpe al influyentismo más grosero que hasta entonces decidía los ingresos estudiantiles a la institución.
Después me invitó a escribir para el libro “Ensayos de la cultura de Veracruz”. No ha habido otro intento de compilar y comprender la cultura veracruzana como aquel, publicado originalmente en el año 2000 y reeditado en 2009. En estos tiempos de sobra de demagogia, muy útil sería una tercera edición.
Como climatólogo me acerqué a algunos de sus textos porque me atrajo el título de “Las voces del agua” (UV, 1992). Después seguí sus ensayos sobre la veta antropológica de Alejo Carpentier, de la que publicó varios artículos y el prólogo al volumen 16 de las obras completas del cubano.
Lo volví a encontrar como director de la Editora del Gobierno del Estado, en el sexenio de Fidel Herrera. Pensó que el gobernador lo apoyaría para ser rector de la UV y en esos afanes fue su amanuense ocasional. Fidel no metió la mano por ninguno de los aspirantes (Raúl ni Rafel Arias, ni Báez), pero a los tres les hizo creer que los apoyaba. Después de esa historia absurda no volvimos a encontrarnos.
Ahora puedo decir que la UV, y todos, le debemos dos cosas al menos, amén de sus decenas de libros: el consejo consultivo del posgrado que pasa inadvertido para casi todo el mundo pero que ha sido fundamental para fortalecer a la UV, y más todavía el examen riguroso de ingreso a la Universidad.
Vida bien vivida y productiva, sin duda.




