PENSAMIENTO POLITICO
Los hechos que los métodos cuantitativos dicen descubrirnos y que los positivistas suelen considerar como los únicos científicos, son a menudo fenómenos superficiales que más que develar oscurecen la realidad que les subyace.
J. Habermas
Juan Fernando Romero Cervantes Fuentes.
La actual presencia de un subsistema escolar con experiencia en el Corredor Interoceánico del Istmo es una garantía de avance en términos generales para la educación regional orientada a la formación de técnicos, tecnólogos y científicos que siguen el currículo académico desarrollado por las anteriores autoridades neoliberales, modelo educativo que ahora se encuentra en proceso de transformación; sólo que esta continúa vigente, dadas tanto por las condiciones educativas en curso como por lo que reconoce implícitamente el nombre del programa educativo del CIIT: “fortalecimiento del capital humano”, orientado a la formación de competencias en un mercado laboral que absorbe a los jóvenes y los adapta al sistema global del capitalismo y sus demandas.
El propósito de este apartado es la propuesta inicial para la formación de “tecnólogos humanistas” con el propósito ulterior de obtener una sola cultura para todos, por lo que es necesario trazar un puente que una las dos subculturas actuales: la científico-tecnológica y la humanista-social; esta segunda fase servirá de orientación y base para la tercera fase que este proyecto propone.
La ciencia es también filosofía y ha creado una nueva filosofía del lugar del hombre en el universo, una filosofía que ofrece resguardo, hogar, frente a los horrores de los desastres naturales y promete abundancia para todos los seres humanos, promesas que nos han llevado a la “religión del progreso”. Sólo que este desarrollo científico conlleva en su desarrollo al menos ciatro graves contradicciones: la Segunda Guerra Mundial, las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, la muy grave contaminación planetaria actual y la pobreza extrema de gran parte de la humanidad. Estos hechos no son debidos a que la ciencia, o, mejor dicho, los científicos, sólo estudian el comportamiento material del universo, sino debido a las consecuencias del uso que se les da a tales conocimientos, que derivan en una moral, en una ética que es propia de cada individuo o de cada sociedad, y en este último caso, entonces se vuelca el conocimiento en una situación política que justifica el comportamiento deshumanizado. En ambos casos, el individual y el social, tienen que ver con la carencia de una formación o educación social humanista de los propios científicos y por supuesto de los políticos que aplican en la realidad los saberes científicos y/o la cultura tecnológica.
La realidad humanista reconoce que el hombre está guiado por valores que ha creado para sí mismo, y, por lo tanto, la ciencia debe de educar en un mundo donde no hay absolutos al mismo tiempo que se rechaza un relativismo “total”, así como las mentalidades rígidas e instrumentales de los hombres de negocio y de los tecnócratas. También la imaginación puede operar la mente de ellos –y en la de los políticos- imaginación, sensibilidad y sentido social que son producto de una educación. Imaginación es ciencia, desde luego, pero también puede ser arte y juego.
Precisamente nos parece que esa aparente contradicción entre la rigidez del pensamiento científico y la “locura” del pensamiento artístico estaría vivamente expresada en este pasaje literario que resalta la ambigüedad forzada por dos visiones diferentes, un breve fragmento de un drama histórico de Shakespeare expuesto desde la mente y el cuerpo de una mujer:
¿Cuál es lado al que debo inclinarme? Yo estoy con ambos bandos; cada ejercito me retiene una mano. Y en su furor, yo que estoy abrazada a ambos, cuando se separen me desmembrarán. (Shakespeare, 1596).1
El planteamiento sobre esta dicotomía fue indicado expresa e implícitamente por el humanismo de Karl Marx en el siglo XIX.2 Debe señalarse también, que lo que aquí estamos desarrollando es uno de los ejes de la Nueva Escuela Mexicana, y dentro de ella la consigna de enseñar a aprender a aprender. Las responsabilidades de los científicos no se detienen en la ciencia; las decisiones que afectan a las sociedades son decisiones políticas (cómo le sucedía al personaje de Shakespeare) por lo que se sugiere en este acercamiento dos disciplinas fundamentales; la historia, y de ser posible la historia de las especialidades, así como el estudio de los clásicos de la literatura y una tercera que podría llamarse tecnología y cultura.
La idea es avanzar en dos frentes: que las instituciones que ya están operando programas humanistas como El Colegio de Veracruz, la Universidad Veracruzana y la Universidad Veracruzana Intercultural. Se trata de iniciar el entendimiento no sólo entre ciencia y cultura, sino entre “tres” culturas: la humanista, la tecnológica y alguna o algunas de las locales del Istmo de Tehuantepec. La propuesta que se realiza es sobre la necesidad de desarrollar un alternativo horizonte humanista y social que fomente una visión de cooperación y colaboración entre los actuales y futuros pobladores del Istmo de Tehuantepec, ya que se espera que la inmigración desde Centroamérica aumente considerablemente cuando el proyecto esté en plena marcha. La propuesta consiste en que se pueda enseñar primero a los maestros de educación superior, para que ellos puedan trasmitir esta visión humanista a los alumnos. En una etapa posterior El Colegio de Veracruz puede también desde luego enseñar a los estudiantes, así como a los miembros de los ayuntamientos y la población en general.3
La propuesta es que esta visión humanista-social sería aplicable a través de los actuales programas educativos en una posible colaboración interdisciplinar de las tres instancias educativas arriba señaladas mediante el ejercicio de sus actuales currículos educativos de orientación humanística que –en el primer caso- incluyen las escuelas de pensamiento político, las de relaciones internacionales, jurisprudencia y economía, y en los otros dos casos, historia, filosofía, antropología, literatura, sociología y otras disciplinas humanísticas que pueden desarrollar el conocimiento social, el sentido de la cooperación social, la solidaridad, la integración cultural, intercultural y transcultural, al mismo tiempo que una visión universal, precisamente humanista..
Este proceso se llevará a cabo en ejes transversales con la fase I descrita arriba. En el eje social, debería acercarse a las organizaciones indígenas que operan en la región, así como a alguna de las comunidades que aún no estén organizadas políticamente (formalmente), para desarrollarlas por medio de los conocimientos de la conexión educativa y su proceso de socialización. En este sentido, es preciso recordar que la base social de la política -que muchas veces se olvida- implica una humanización. Se tratará entonces del ejercicio de una práctica educativa vinculada a una práctica política, a la objetivación de la problemática individual y social, dado que vivimos en un mundo artificial (y en ello consiste precisamente la transformación del istmo) que desde luego está afectando el medio ambiente natural, y por lo tanto también objeto de nuestro estudio y propuestas.
Se busca inducir la solidaridad en medio de comprensión científico-humanista-cultural diverso. La famosa división entre una y otra es artificial, una falacia de la modernidad: la desintegración científica y social trasladada a la educación, por lo que se requiere no sólo un programa curricular distinto que fortalezca la unificación, sino también una pedagogía diferente que una el trabajo manual con el trabajo social, la abstracción con la experimentación [YAA], una formación polivalente
La propuesta de este estudio es que se debería de fomentar una estrecha vinculación entre los centros de producción y los centros de estudio que fomente los métodos de aprendizaje en el mismo espacio de trabajo de forma convivencial (Ivan Ilich), mediante una disminución de la rigidez característica de los planes de estudio del siglo XX, para fomentar la posibilidad de coexistencia no sólo de varias estructuras curriculares, sino de varios proyectos educativos, tanto científicos como humanísticos, es decir, es preciso alcanzar una revalorización de métodos y contenidos, y sobre todo, el estudiante debe no sólo “aprender a aprender”, si no, sobre todo, aprender a convivir colectivamente, es decir, a cooperar.
Por los objetivos generales deseables descritos, proponemos para empezar, y de manera muy genérica, el desarrollo de estos objetivos: predisposición para asumir riesgos intelectuales y la capacidad de relacionar lo abstracto con lo concreto mediante cursillos o talleres experimentales de ingeniería empresarial y social y otros de naturaleza interdisciplinar o transversal como los mencionados arriba, en una educación para la innovación o tecnología para el ser humano, con estos posibles contenidos:
- Historia Patria, historia del municipio e historia de mi comunidad.
- Tecnología, cultura y sociedad.
- El humanismo científico.
- Literatura clásica y política clásica para empresarios y científicos.
- Diálogos interculturales.
- El estudio y el trabajo colaborativo.
O buen materias con mayor imaginación, como:
- La segunda ley de la termodinámica y William Shakespeare.
- Comunidades empresariales horizontales.
- Desarrollo regional sustentable y sostenible, una visión indígena.
- Desarrollo agropecuario y agrocológico con conocimientos indígenas.
Esta oferta educativa adaptada a la circunstancia local y que a la vez sea universal, tanto desde el punto de vista del humanismo crítico, como desde la cultura digital pedagógica que proyecta otra formación al utilizar nuevos medios de enseñanza y modelos sociológicos alternativos y con un sentido axiológico diferente: la cooperación frente a la competitividad, la solidaridad comunitaria frente al individualismo exacerbado.
Este es el panorama intelectual actual y nos preguntamos a propósito: ¿y si escucháramos a los estudiantes de vez en cuando? ¿si escucháramos a la gente que ahí vive?
Xalapa, Ver. 18 Julio del 2024.
- Shakespeare, W. (1596) La vida y la muerte del Rey Juan. Habla Blanch.
- El humanismo del Marx (1977) joven expresado en Los manuscritos. economía y filosofía
- En el mismo sentido se orienta la Nueva Escuela Mexicana: “El marco curricular común de la educación media superior se fundamenta en un proyecto educativo a formar una nueva generación de personas libres de pensamiento que revaloren de manera critica el espacio de lo público y lo social, la colaboración y los valores éticos, principalmente la honestidad, que comprendan desde una visión integral considerando lo económico, político y social las causas de los problemas sociales como la desigualdad, la exclusión, la violencia o la hiper mercantilización, para proponer nuevas y mejores alternativas de solución”. Juan Pablo Arroyo Ortiz y María Elena Pérez Compuzano. (SEP 2022)
