Orizaba, Ver.- El panorama político de Veracruz rumbo a las elecciones de 2025 anuncia el declive –acaso más pronunciado– del PAN y PRI y el ascenso de Morena en la renovación de las alcaldías veracruzanas, manifestó Fernando Mendoza, analista político.
Comentó que el Partido Acción Nacional (PAN), tradicionalmente el principal opositor en el estado, atraviesa una profunda crisis que lo ha dejado fracturado y sin líderes sólidos que lo representen ante el electorado.
Recientemente, efectuó su elección interna pero la participación fue escasa y el resultado refleja la poca conexión que la organización tiene con sus bases.
Mencionó que aún se perciben los efectos del eslogan de “oposición moralmente derrotada” que Morena promovió el año pasado, ya que el blanquiazul no ha logrado reorganizarse ni recuperar una identidad que conecte con sus votantes.
Añadió que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrenta una situación igualmente crítica. “Su pérdida de influencia y relevancia a nivel nacional y estatal lo hace especialmente vulnerable en estos comicios. La falta de una militancia comprometida y los escándalos recientes han contribuido a su desgaste. Esto ha causado incertidumbre sobre los candidatos que podrían postular y surge la posibilidad de que algunos de sus grupos hegemónicos busquen alternativas aliándose con Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) o el Partido del Trabajo (PT), para preservar sus posiciones”.
El analista consideró que la inestabilidad del PAN y el PRI ha permitido a Movimiento Ciudadano (MC) ganar terreno y presentarse como una opción menos desgastada para los votantes de Veracruz.
“Con una estrategia que busca mostrarse como una alternativa fresca y enfocada en la reivindicación social, MC parece estar captando la atención de aquellos ciudadanos que buscan un cambio sin necesariamente alinear sus preferencias con los partidos tradicionales”.
Se refirió a Adrián Ávila Estrada, lo que llamó un nuevo protagonista, que ha captado la atención de la ciudadanía al proponer un enfoque diferente y una visión renovada para el estado. “El respaldo que ha ido ganando sugiere que hay un segmento importante del electorado que ya no se identifica con el PRI o el PAN y está buscando figuras que desde la oposición ofrezcan propuestas reales de cambio”.
Sin embargo, planteó que el futuro político de Veracruz también depende en gran medida de la imagen que proyecte el nuevo gobierno estatal una vez que asuma el poder. “No se descarta que algunos alcaldes y grupos políticos que inicialmente ganaron sus posiciones con el PRI-PAN se sumen a Morena o a los partidos aliados en un intento de asegurar recursos y alianzas que faciliten la gestión de sus municipios”.
Sostuvo que en última instancia esta tendencia refleja la naturaleza flexible de las alianzas políticas en México, donde los intereses particulares prevalecen sobre ideologías y principios partidistas. “Para los veracruzanos esto significa ser testigos de un reacomodo constante en el mapa político, en el cual los beneficios directos a la población podrían ser sólo un efecto secundario de los intereses de los actores políticos”.
“Así, PAN y PRI enfrentan el riesgo de un estrepitoso fracaso en 2025 si no logran fortalecer sus estructuras y establecer una conexión genuina con la ciudadanía. El mapa político en Veracruz parece estar a punto de sufrir otra transformación significativa, consolidando aún más el poder de Morena y sus aliados”, concluyó.
