Orizaba, Ver.- La muerte de una cría de martucha, también conocida como kinkajú, dentro de la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) del Paseo del Río causó nuevamente inconformidad entre visitantes y defensores de animales, quienes cuestionaron las condiciones en las que permanecen diversas especies bajo resguardo municipal.
Señalaron que el área donde habitan estos ejemplares aparenta haber sido adaptada de forma improvisada, situación que atribuyeron a una deficiente planeación en el manejo de fauna silvestre.
Las críticas también alcanzaron a la coordinación del espacio, debido a que consideran que el sitio ha perdido el enfoque de conservación para convertirse en un atractivo turístico sin condiciones óptimas para los animales.
Durante recorridos realizados en la zona del zoológico, visitantes observaron al menos tres crías de martucha viviendo en un espacio reducido y con escasa información visible para el público.
Además, señalaron que la alimentación proporcionada aparentemente no corresponde a las necesidades de la especie, pues indicaron que recibían principalmente verduras, pese a tratarse de un mamífero con dieta variada que incluye frutas y proteínas animales.
El refugio destinado para estos ejemplares también provocó molestia entre quienes recorren el Paseo del Río.
Cerca de la zona de otros animales, puede observarse una pequeña estructura de madera colocada sobre un árbol y una red hecha con mecates que funciona como área de desplazamiento para las martuchas, condiciones que algunos consideraron insuficientes para una especie arborícola protegida.
Otro de los aspectos cuestionados fue la ausencia de señalética en el lugar. En el área donde se encuentran las martuchas no existen fichas informativas que expliquen las características del animal, su origen o el nivel de protección que posee en México, lo que para visitantes refleja poca atención hacia la educación ambiental.
La martucha o kinkajú (Potos flavus) pertenece a la familia de los prociónidos, la misma de mapaches y coatíes. Se caracteriza por sus hábitos nocturnos y arborícolas, además de contar con cola prensil y una larga lengua adaptada para alimentarse de frutas y néctar.
La reciente muerte del ejemplar se suma a otros casos reportados dentro de la reserva animal del Paseo del Río, mientras continúan las críticas hacia la UMA promovida por el ayuntamiento de Orizaba como espacio de conservación.
