Orizaba, Ver.- Las plataformas digitales de transporte, como Didi y Uber, operan en un “limbo” legal en Veracruz, al no ser reconocidas formalmente como servicio público, “pero tampoco sancionadas”. El hecho dificulta su regulación y limita que se actúe por la vía legal, advirtió Jairo Guarneros Sosa, dirigente del Grupo Regional Independiente de Taxistas de Orizaba (Grito). Este domingo varias mujeres y un bebé fueron abandonados por un conductor de plataforma digital durante la noche, en una zona considerada de riesgo.
El representante transportista señaló que esta falta de definición jurídica ha permitido que estos servicios funcionen sin reglas claras, lo que causa incertidumbre tanto para usuarios como para quienes prestan el servicio, además de abrir la puerta a situaciones de riesgo.
“Es difícil saber quién regula estos servicios. No están reconocidos como transporte público y eso complica todo”, afirmó Guarneros Sosa, quien insistió en que la falta de un marco legal claro impide establecer responsabilidades precisas cuando ocurren hechos como el denunciado.
Indicó que, como organización, han solicitado de manera reiterada al gobierno del estado y a la Dirección de Transporte que intervengan para atender esta situación, ya sea mediante la regulación formal de las plataformas o, en su caso, la restricción de su operación mientras no exista condiciones que garanticen la seguridad de los usuarios.
“No pueden seguir así, hay mucho riesgo”, advirtió el dirigente, al subrayar que la ausencia de controles oficiales coloca en una situación vulnerable a quienes utilizan estos servicios.
Asimismo, cuestionó la postura de no actuar con la firmeza necesaria. “Si no es solapado, al menos hay indolencia. No están cumpliendo con su responsabilidad”.
En cuanto al tema de la seguridad, Guarneros Sosa reconoció que ningún sistema de transporte está completamente exento de incidentes, incluidos los taxis tradicionales; sin embargo, destacó que existe una diferencia importante en términos de control y seguimiento.
“En los taxis autorizados, la autoridad cuenta con los datos del concesionario y del operador, lo que permite una identificación más rápida en caso de algún problema. En las plataformas, eso no siempre es tan claro”.
Agregó que esta falta de control dificulta también la supervisión de las unidades, ya que muchos de los vehículos que operan bajo plataformas digitales son particulares y no forman parte de un padrón oficial como transporte público.
Respecto a la presencia de estas aplicaciones en Veracruz, confirmó que operan en diversas regiones del estado, entre ellas la zona conurbada del puerto de Veracruz, Xalapa, Coatzacoalcos, así como Córdoba y Orizaba, donde su crecimiento ha sido constante en los últimos años.
No obstante, señaló que no existe una cifra precisa sobre cuántas unidades circulan bajo este esquema, precisamente por tratarse de vehículos particulares que operan en la irregularidad.
Reiteró el llamado a las autoridades para que atiendan de manera urgente esta situación y se establezcan reglas claras que brinden certeza tanto a usuarios como a prestadores de servicio, en un contexto donde el uso de plataformas digitales continúa en aumento.
En el caso ocurrido en la zona Córdoba-Fortín, las afectadas denunciaron que desde el inicio del viaje el conductor mostró una actitud hostil, además de manejar a exceso de velocidad, lo que causó temor entre las pasajeras, quienes viajaban acompañadas de un bebé. A pesar de que solicitaron en repetidas ocasiones que moderara la velocidad, el operador reaccionó de forma agresiva e incluso amenazó con cancelar el servicio.
La situación se agravó cuando el conductor decidió finalizar el viaje de manera abrupta, y obligó a las mujeres a descender del vehículo en plena carretera, durante la noche y en un tramo con poca iluminación, dejándolas expuestas a un entorno inseguro. El hecho causó indignación entre usuarios y puso nuevamente en el centro del debate la seguridad en las plataformas digitales de transporte.
