Orizaba, Ver.- Por una serie de acciones que afectan la estabilidad laboral, la mañana de este miércoles trabajadores del área de preventa de la empresa refresquera Coca-Cola Femsa protestaron por los presuntos actos de abuso de autoridad, intimidación, prepotencia y agresiones físicas y verbales.
Unos 44 trabajadores de confianza que se han visto afectados demandaron al gerente Veracruz que cese a los directivos de la planta Coca-Cola Femsa, asentada en el Parque Industrial Valle de Orizaba.
“Es un tema ya bastante crítico la situación que vivimos como trabajadores, estamos en el sentido que todos los días si vamos a seguir en la compañía o no, porque a cada rato nos están amedrentando que no hacemos el trabajo, que nos van a correr, que allá afuera viene otro por menos dinero y así es el tema. Somos aproximadamente 44 trabajadores de confianza toda la plantilla de preventa los afectados”.
Denunciaron que tanto el gerente de venta, Francisco Javier, como el supervisor de ventas, Ángel Montero, ejercen actos de intimidación, prepotencia, malos tratos e incluso agresiones físicas y verbales.
Acusaron que “debido a esta situación, el personal se está enfermando por la presión laboral, otros han tenido que renunciar porque ya no aguantan la presión y la carga de trabajo excesiva que tenemos. Por eso exigimos hablar con el director de la zona que ya viene del puerto de Veracruz”.
Puntualizaron que la planta Coca-Cola Femsa Orizaba se ha caracterizado por ser lo mejor a nivel país, pero desde que llegó el gerente de venta Francisco Javier y el supervisor de ventas, Ángel Montero, todo ha sido un caos.
Expusieron que ese estrés laboral ha provocado accidentes automovilísticos por el cansancio, genera bajas repentinas, movimiento de rutas repentinas, “no tenemos vacaciones, hay varios compañeros que llevamos dos o tres años sin vacaciones”.
Reiteraron que estos directivos se tienen una actitud muy agresiva e intimidatoria en contra de la base trabajadora, al grado de recalcarles que perderán el trabajo. Revelaron que tienen una hora de entrada, 6:30 de la mañana teniendo como límite 6:45 horas, pero no tienen hora de salida, incluso llegan a trabajar más de 12 horas diarias.
“No tenemos vacaciones hay compañeros que llevamos dos o tres años sin descansar, trabajamos los domingos y aun así nos amenazan y nos intimidan. Hay una muy especial que no nos baja de pendejos, que no sabemos hacer las cosas, llega el supervisor y te patea de repente, no son formas para trabajar”.
Dijeron que por estas acciones podría haber represalias, pero si no alzan la voz tarde o temprano los correrán.
“Sabemos que va a haber, pero ya ni modo, es que es una de dos o hablamos con él y lo externamos o de todas maneras nos van a correr tarde que temprano”.
