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Persiste inconformidad de comunidades indígenas por el Corredor Interoceánico

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Pajapan, Ver.- Las agrupaciones de pueblos indígenas de Tehuantepec nuevamente se pronunciaron contra el Corredor Interoceánico y denunciaron la militarización de sus territorios, a través de la Guardia Nacional, para frenar las inconformidades que existen por las obras y el avance de los migrantes centroamericanos.

En la asamblea del Congreso Nacional Indígena región Istmo, en la comunidad El Mangal, municipio de Pajapan, el fin de semana, los 111 delegados coincidieron que la situación de sus comunidades está empeorando y se ha incrementado la violencia.

Integrantes de los grupos étnicos, nahuas, nuntajyi, binnizas, mixes y chinantecos advirtieron que sus comunidades están amenazadas por el megaproyecto.

Señalaron que este proyecto solo va a beneficiar al “capitalismo corporativo mundial”, impuesto a través de unas supuestas consultas fraudulentas realizadas por el Instituto Nacional de Pueblos indígenas (INPI).

“Prometen progreso para unos cuantos inversionistas extranjeros y a la par hay despojo de nuestros territorios, del deterioro drástico de nuestra calidad de vida y de la destrucción de nuestras culturas ancestrales y de la madre naturaleza que nos da vida”.

Señalaron que en el Istmo de Tehuantepec se ha incrementado la militarización, con cuarteles de la Guardia Nacional y mayor presencia del  Ejército y la Marina.

Agregaron que se reactivó la guerra entre cárteles de la delincuencia organizada para dominar estos territorios.

Consideraron que este corredor servirá para frenar la migración desde Centroamérica pero va a presionar a las comunidades de la zona, ya que se incrementarán la trata de personas y la explotación laboral.

“Hablamos de la explotación de minería y de hidrocarburos y minerales que no se pudieron robar antes de la era de la tecnología; de gasoductos en mar y tierra, de basureros tóxicos, de plantas de licuefacción de coque, de supercarreteras, de imposición de parques eólicos y parques industriales, cervecerías, represas y subestaciones eléctricas para abastecer sus industrias y demás negocios, de la construcción de conjuntos habitacionales con aumento de la prostitución y delincuencia para los trabajadores migrantes de Centroamérica y otras latitudes que serán empleados ahí y explotados con salarios de miseria, para garantizar que no sigan rumbo al norte como lo está exigiendo Estados Unidos”.

Estas comunidades ya reconocen el incremento de la violencia pero también otros fenómenos sociales propios de las grandes ciudades como la drogadicción de sustancias como el cristal, secuestros, extorsiones y migración.

Además, indicaron que estos grandes proyectos aumentarán los daños ecológicos por la exploración de los ríos y la ganadería extensiva.

Estos grupos seguirán organizándose para realizar acciones de resistencia y rebeldía en sus territorios, por eso se acordaron dos cosas: Promover movilizaciones dislocada en contra del megaproyecto interconectado del Tren Maya-Corredor Interoceánico para visibilizar el despojo y formar parte de la Caravana y Encuentro Internacional “El sur resiste” en la primavera 2023, que visitará las zonas afectadas por los dos proyectos.

En esta reunión participaron varias organizaciones como el Movimiento Regional Indígena en Defensa y Respeto por la Vida, la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y del Territorio(APPIDTT), la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (Ucizoni), de San Antonio Las Palmas municipio de Santiago Jocotepec, Oaxaca, la representación de la comunidad autónoma de Ostula, Michoacán, el colectivo Son Altepee y activistas del sur de Veracruz, Italia y Estados Unidos.