Orizaba, Ver.- La alpinista coahuilense Perla Tijerina cumplió su reto “Mujer de Altura” y el jueves pasado, tras 32 días de permanecer en la cima del Pico de Orizaba, bajó de la montaña.
“La enseñanza es amplia y me ha hecho madurar aún más”, expresó.
Aseguró que esta experiencia le ha dejado más de lo que venía a buscar.
“Tengo más fuerza mental y espiritual. Soy un poco más humana. He aprendido a valorar más las cosas, no tanto materiales, sino los momentos, pequeños detalles que no cuestan mucho pero que duran bastante”, sostuvo.
“Quiero regresar diciéndole a todo mundo todo lo que siento por esas personas y no callarme la enseñanza de la vida en la cima del Pico de Orizaba. Esta es una segunda oportunidad. He tenido días difíciles, sentí mi segundo aire, me voy con bastante experiencia y muchas cosas por las que debo de trabajar en casa”, añadió.
Al afirmar que esta vivencia única le ayudó a salir de su área de confort, admitió que hubo momentos de miedo ante el embate de la naturaleza.
“Fueron los que me sacudieron el alma definitivamente, como lo fueron los atardeceres, las noches estrelladas o las noches en las que no podemos asomar la cabeza, porque estaba todo nublado o con nevada, ventisca. Creo que todo fue perfecto inclusive, esos climas fueron una experiencia también increíble, como el aire que me aventaba y no podía pararme, mi carpa estaba floja, entraba la nieve y eso me obligaba a buscar cómo solucionarlo y ser una persona autónoma”, reveló.
No obstante, hubo miedo:
“Por ejemplo, cuando la carpa se rasgó, las varillas se vencieron, se doblaron, nunca había sentido la estática. ¡Fue un temor! Yo soy una persona muy valiente, que nada le daba miedo, pero empecé a temblar de miedo, estar en el sleeping. Fue media hora de tormenta, pero se me hizo eterno. Me da miedo cuando empieza a nublarse y a tronar”.
“No me arrepiento de nada, ni cuando estaban las tormentas eléctricas. Sentía que me iba a morir, pero nunca me arrepentí. Cuando uno se enamora de las cosas que haces, las que amas, de lo que quieres ser y a dónde quieres llegar. Nunca ha habido arrepentimiento por parte mía en ese aspecto”, recalcó.
Asimismo, aprovechó para desmentir las leyendas que circundan en torno al Pico de Orizaba.
“Mucha gente me preguntaba si no veía algo raro o escuchado cosas, creo que no estoy en una onda muy espiritual, muy en paz, conectada con Dios, con la naturaleza, no he escuchado, ni visto absolutamente nada. Únicamente he escuchado como ruidos de motos o cantos, pero es el mismo viento que hace que esos ruidos llegaran hasta acá. Jamás sentí miedo, eso sí la montaña es muy violenta cuando está la ventisca y los fuertes vientos”, concluyó.
