La Faena
Si en estos momentos se realizara una encuesta abierta a la población para averiguar el estado que guardan las preferencias electorales, simpatías y rechazo de los veracruzanos a los partidos políticos, es muy probable se realicen hallazgos inéditos en torno a lo que opina de la clase política.
En este ejercicio resaltarían los efectos altamente perjudiciales que la rufianesca actuación del repudiado Clan Yunes -ahora si, defenestrado por todos los partidos y rijosos seguidores , aunque de acuerdo a la simpatía expresada por Gerardo Fernández Noroña, en el PT habría alguna rendija por la cual se pudieran incorporar a esa fracción senatorial- tuvo como secuela en la de por si maltrecha coalición perdedora PRI-PAN-PRD que postuló a la gubernatura a José Yunes Zorrilla.
De darle credibilidad a lo que le dijo Miguel Angel Yunes Linares a Marko Cortés durante su pleito de comadres que sostuvieron durante la instalación de la primera sesión en el Senado , cuando se aprobó la reforma al Poder Judicial, y donde el Jefe del Clan aseguró que el poco más del millón de votos que obtuvo el senador orgullo de su nepotismo, fueron producto de una heroíca resistencia familiar, honestidad e incorruptibilidad y sobre todo de su enorme arraigo con los prianistas que los quieren más que al Papa Francisco Bergolio, el PRI y el PAN no juntan siquiera 100 mil seguidores.
De todos modos, la fanfarrona suma de cifras y atributos familiares dichos por el jefe del Clan, no fue más que un argumento jactancioso que le sirvió para transitar por el vergonzoso espectáculo público (“Nos seguiremos defendiendo, los dejaremos en ridículo”, dijo antes en conferencia de prensa el 29 de junio cuando aún no había sentido la mano de la divina responsabilidad con la República) en el que tuvo que despojarse de una dignidad tan falsa como es real la hamponesca vida pública que le ha heredado a su familia , empleados y a sus legisladoras Indira Rosales y Marijose Gamboa, arrogantes voceras del Equipo Yunes.
Pero lo que en verdad resulta lamentable es el profundo daño que la felonía del Clan le hizo tanto a los partidos de oposición, al prestigio de la política y sobre todo a la salud democrática de Veracruz.
Como resultado de lo anterior, el desencanto y la frustración de quienes aún creen en el PRI y el PAN y sus prohombres o simplemente rechazan a Morena , los ha dejado sin rumbo, sin opciones y en una orfandad que habrá que ver como es procesada.
Sin embargo, el verdadero ganador de todo este embrollo ha sido el presidente López Obrador pues el súbito despertar democrático y progresista en la conciencia del Clan, le sirvió para desarticular a lo que se había constituído como un grupo político influyente; lo utilizó a su antojo pues el voto del senador Jr completo la cantidad que le faltaba para que pasara su propuesta de Reforma Judicial, y después lo convirtió en producto desechable, desacreditado y sin ninguna posibilidad inmediata de participación política en el mediano plazo; claro está, siempre y cuando Adan Augusto López, Ricardo Monreal o algún otro de los neocapos del morenismo no forcen su incorporación a las filas del partido en el poder.
¿Que le queda a la oposición ahora antiClan?
No hay mucho de donde echar mano. La opción lógica es la transición del yunismo hacía una especie de Pepismo ( propuesta de neoadjetivo asociado a Jose Yunes Zorrilla) pero no se ve con posibilidades de éxito, por toda la atropellada y dúctil historia que marca la personalidad e indefinición del peroteño que se dejó embaucar por su “tio” y sus “primos” políticos, en la más desastrosa aventura que bien pudo acabar ya con sus ambiciones políticas a futuro.
Como se decía, aún hay fieles parroquianos que lo seguirán porque también no cuentan con otras oportunidades. El problema central es que al interior del Pepismo -como en todos movimientos e intentos por acceder al poder- anidan residuos de la peor etapa del priísmo duartista , personeros acomodaticios , desprestigiados al mismo interior del tricolor por una veleidosa personalidad que le encuentra atributos a la peor canalla, como en su momento lo hicieron como amanuenses de Yunes Linares durante su etapa príista o abyectamente afirmaban que el “joven , digno, honesto y puro” Javier Duarte sería el mejor gobernador en la historia de Veracruz.
Ese será un negativo que el naciente Pepismo tendrá que valorar para conseguir viabilidad y confianza.
Pero por si tiene dudas, aún queda preguntarle a su neomoreno“tio” qué es lo que procede.






