Orizaba, Ver.- Para 2026, el escenario económico internacional se perfila como incierto, marcado por tres factores: una creciente tensión comercial, ajustes estratégicos entre las principales economías y una desaceleración significativa en Estados Unidos, refirió el analista financiero Enrique Trueba, quien expuso que han tenido efectos profundos en los flujos comerciales y en la estabilidad de los mercados.
Refirió que Estados Unidos ha entrado en una recesión importante como consecuencia de la imposición de aranceles generalizados, una estrategia que buscó fortalecer la economía interna, pero que terminó afectando el consumo, la inversión y la competitividad de sus propias empresas. “Las políticas arancelarias de la administración Trump provocaron un encarecimiento de insumos, una reducción en la producción industrial y una caída en la confianza de los mercados”, explicó Trueba.
Añadió que en este contexto Washington ha intentado redefinir su relación comercial con América del Norte, apostando por debilitar el esquema trilateral con México y Canadá para avanzar hacia acuerdos bilaterales que le permitan negociar desde una posición de mayor control.
Sin embargo, esta estrategia no ha rendido los frutos esperados, ya que la interdependencia económica regional ha demostrado ser más sólida de lo previsto.
Mencionó que México ha mantenido una postura estratégica y pragmática, aprovechando las oportunidades que surgen de ambos lados de la relación comercial. Actualmente, el país se consolida como el principal exportador hacia Estados Unidos y Canadá, un indicador que refleja su relevancia dentro de las cadenas de suministro de la región.
Para Trueba, esta posición coloca a México en un punto clave de negociación y le permite amortiguar, en parte, los impactos de la volatilidad global.
No obstante, advirtió que la presión de Estados Unidos sobre México se ha intensificado, particularmente en lo referente a la relación comercial con China.
Explicó que Washington ha exigido que México reduzca o elimine la compra de productos chinos, especialmente en sectores estratégicos pese a que muchos resultan indispensables para la industria nacional.
“México enfrenta una disyuntiva compleja que es atender las demandas de su principal socio comercial sin comprometer su capacidad productiva ni encarecer sus procesos”, expuso.
En paralelo, agregó, se desarrolla una negociación fuerte y particularmente delicada con China, motivada por el incremento de aranceles y por el intento de Estados Unidos de limitar la influencia asiática en la región. Trueba calificó este proceso como “una partida de alto riesgo”, en la que México debe actuar con cautela para no quedar atrapado en un conflicto entre potencias.
Subrayó que, pese a la presión externa, México ha logrado mantener un equilibrio relativo, diversificando mercados y reforzando su papel como plataforma exportadora. Esta estrategia, dijo, será fundamental para enfrentar los próximos años, especialmente si la recesión estadounidense se prolonga y continúa afectando la demanda de bienes y servicios.
Finalmente, consideró que el rumbo económico hacia 2026 dependerá en gran medida de la capacidad de los países para reconstruir mecanismos de cooperación y reducir la confrontación comercial.
“Las políticas proteccionistas han demostrado sus límites. La recesión en Estados Unidos es una señal clara de que el cierre de mercados no fortalece a las economías, sino que las debilita”, concluyó.






