“Se siente bien padre cuando le dicen a uno ‘te quedó de 10’. Se siente bonito y mientras Dios me lo permita pienso seguir”, este es el sentir de don Adeodato Flores Alarcón, mejor conocido por sus familiares y amigos como Dado.
Se trata de un hombre de 73 años que desde hace poco más de 60 inició en el mundo de la albañilería, primero por necesidad, pero con el paso del tiempo le tomó amor a su labor.
En entrevista, refirió que logró concluir la primaria con un promedio casi perfecto. Su sueño era ser abogado pero ya no logró seguir estudiando y comenzó a trabajar. Al principio no le gustaba, pero se esforzó para poder destacar y ser el mejor.
“Empecé ganando 5 pesos diarios con un familiar, con un cuñado mío. Ya después me seguí con otros amigos y fui para la Ciudad de México. Aprendí mucho para dejar de ser chalán y los 15 años yo ya era albañil”, recuerda.
Nació en Acajete pero vivió su infancia en Xalapa. Su dedicación lo ha hecho conocer no sólo muchos puntos del país sino que en una ocasión se lo llevaron hasta Colombia a laborar.
Su vida familiar ha sido otra aventura, ya que a los 18 años ya era papá pero su felicidad le duró apenas tres meses, pues fue traicionado por su mujer y su mejor amigo. Más adelante se casó y tuvo dos hijos y actualmente tiene una pareja con dos hijos más. A todos ha logrado sacar adelante gracias a su trabajo como albañil.
Precisó que a los 24 años construyó su primer edificio en Pedregal de Carrasco, en Coyoacán; también se fue a Puerto Vallarta donde participó en la construcción de dos hoteles. Así ha viajado por todo el país.
En Xalapa, le tocó hacer la ampliación de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana hace más de 20 años y también participó en la construcción de otros inmuebles como el Mesón del Cid, en Ávila Camacho y varias casas en la zona de Las Ánimas.
Su mayor satisfacción es cuando por fin logra ver su trabajo concluido.
“Se siente bien padre cuando le dicen a uno ‘te quedó de 10’. Se siente bonito y gracias a Dios veo las obras que yo he hecho. Paso, las veo y me lleno de orgullo porque sé que ahí metí las manos”.
Afirma que mientras Dios le siga dando vida él pienso seguir, “de esto han vivido mis hijos, mi mujer y ahorita mi nieta, que está conmigo”.
Según datos de la Secretaría de Economía, en el tercer trimestre de 2024 en el país la población ocupada como albañiles, mamposteros y afines fue de 1.69 millones de personas; la cifra disminuyó 5.89 por ciento en comparación del segundo trimestre de 2024.
Se estima que la mayoría trabajan en zonas urbanas y son varones; algunos laboran casi 50 horas semanales sin prestaciones ni seguridad social. Los chalanes, que se emplean como ayudantes de los albañiles, empiezan desde los 12 años y si se esfuerzan logran ser “maestros” de la obra en un par de años.
En México, el 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, ha sido adoptado también como el día de los albañiles, ya que la cruz se convirtió en su símbolo protector.
Algunos celebran con misas, procesiones y colocan una cruces adornadas en las obras de construcción como una forma de bendecir y protegerlos. Se acostumbra ofrecerles una comida especial y bebidas.






