Coatzintla, Ver.- Decenas de personas se manifestaron frente a las instalaciones del Séptimo Batallón de Infantería la mañana del domingo 12 de marzo, en respuesta a la convocatoria nacional en defensa del Ejército Mexicano, luego de la detención de cuatro cabos del arma de caballería que habrían participado en el presunta ejecución de cinco civiles en Nuevo Laredo.
En punto de las nueve de la mañana, familiares de militares y militares retirados, así como población civil acudieron a las instalaciones del cuartel que se ubica en la ciudad de Coatzintla, en la zona conurbada de Poza Rica, externando su apoyo y respeto hacia el Ejército Mexicano.
Durante la manifestación pacífica externaron su preocupación por la falta de respaldo de las autoridades hacia el personal militar que se encuentra ejerciendo labores de seguridad pública. De igual forma exigieron respeto a la institución por los continuos hechos en los que civiles agreden a los militares, golpeándolos y despojándolos de su armamento.
Exigieron al presidente y comandante supremo, Andrés Manuel López Obrador, intervenga para la liberación de los cuatro militares implicados en el homicidio de los cinco jóvenes de Nuevo Laredo, presuntos integrantes de una célula del crimen organizado. Entre los abatidos se identificó a William Mata Estrada, conocido como “comandante Willy” o “el Pollo”, quien se desempeñaría como sicario del cártel del Noreste.



Los cuatro militares se encuentran recluidos en la prisión militar del Campo 1-A en la Ciudad de México, donde enfrentan un proceso por el presunto delito de desobediencia por no haber atendido la orden de no disparar.
Los manifestantes lamentaron que se le esté dando la espalda al Ejército. Después de entonar el himno nacional y al grito de “Soldado, amigo, el pueblo está contigo”, el contingente avanzó desde el cuartel militar hasta el Palacio Municipal, donde nuevamente entonaron el himno y expusieron sus consignas.
A pesar de que el Ejército Mexicano es empleado en tareas de seguridad pública desde el gobierno del ex presidente Felipe Calderón, cuando fueron desplegados más de siete mil efectivos en el estado de Michoacán, no fue sino hasta el 2020 cuando el presidente López Obrador firmó un decreto por el cual se autoriza al Ejército y la Marina participar durante cuatro años en la aplicación de ley civil.


De acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), “aproximadamente a las 4:50 a.m. del domingo 26 de febrero de 2023, el personal militar de una Base de Operaciones desplegado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, realizaba reconocimientos en el área urbana de ese municipio, en apoyo a la estructura de seguridad pública, cuando oyeron disparos de armas de fuego, poniéndose en alerta, avanzando a la dirección donde se escucharon; posteriormente, visualizaron un vehículo tipo pick up con siete individuos a bordo, quienes se trasladaban a exceso de velocidad con las luces apagadas y sin placas, cuyos integrantes, al observar la presencia de las tropas, aceleraron velocidad de manera intempestiva y evasiva, deteniendo su marcha al impactarse después con un vehículo que estaba estacionado.
De esta situación, al escuchar un estruendo, el personal militar accionó sus armas de fuego; suceso que actualmente diversas autoridades se encuentran investigando para determinar la veracidad de los hechos.
De manera preliminar se observó una persona ilesa, una herida y cinco personas sin vida; a la persona que resultó herida se le brindó la atención, solicitando el apoyo de una ambulancia para ser evacuado a una instalación sanitaria.”


Ese mismo día circularon videos en los que se aprecia el momento cuando civiles agreden al personal militar que trasladaba con una grúa la camioneta en la que viajaban los jóvenes, mismos que presuntamente habían resultado positivos a las pruebas de rodizonato de sodio, lo que implicaría que sí habían empleado armamento, aunque no se encontraron las armas en el vehículo.
La manifestación de apoyo al Ejército se replicó en diferentes ciudades de los estados de la República, incluida la Ciudad de México, donde se extendió una manta que señalaba el luto por los soldados que perdieron la vida en espera de una orden de disparar que nunca llegó, en alusión a la declaración del capitán Elio “N”, quien señaló a los cabos de no obedecer.






