Orizaba, Ver.- Siete de cada diez ancianos en la zona de Orizaba viven solos, olvidados y en medio de la pobreza. La mayoría de ellos, dice María del Pilar Pimentel Peláez, coordinadora regional del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), enfrentan problemas de salud y lo deben hacer solos, por el abandono de sus hijos y nietos o en todo caso porque ellos lo deciden así, “debido a las condiciones, incluso de maltrato a las que son sometidos”.
El problema del maltrato contra los abuelos señala “se agravó muchísimo con el tema de la pandemia por covid-19, a partir de ahí mucha gente, adultos mayores, recibieron maltrato de parte de su familia, debido a que el encierro los hizo tener más convivencia que la que se tenía antes de la pandemia”.
Ahora con el regreso a la nueva normalidad “hemos detectado abuelos que viven en medio de violencia, hay hijos que acompañan a sus padres a hacer trámites con nosotros y es ahí en donde nos damos cuenta de que están en medio de situaciones no agradables para ellos.
“Nosotros vemos todos los días de los acompañantes de los adultos mayores la forma en que los tratan. La pregunta es para qué los acompañan, les gritan, los jalan, los maltratan, no les tienen paciencia, ellos nos tuvieron mucha paciencia y nosotros ya no”.
Los maltratos son por parte de hijos y nietos, “ellos los presionan mucho, muchas veces nosotros preferimos quedarnos con ellos, para que hagan sus trámites correspondientes y los llevamos a su casa, porque su familia los atiende mal, no es nuestro trabajo, pero la discriminación hacia los adultos mayores se da todos los estratos sociales”.
Deberíamos unificar fuerzas, propone, “y en lugar de gastar dinero en tantas cosas inútiles, porque no hacer un censo bien de población, que se debería de tener pero por todos esos proyectos inútiles, lo dejaron de lado, especialmente la Secretaría de Salud porque cuándo la pandemia, la Secretaría de Salud, tenía todos los datos en cuanto a la población, pero lo dejaron de lado y no lo tomaron en cuenta y con ellos sabemos cuántas personas de la tercera edad que no tengan discapacidad u otro problema motriz puedan caminar y sobre todo que estén en un lugar seguro”.
La realidad que viven nuestros abuelos, explica, “es muy complicada, enfermos, con bajos ingresos económicos, algunos de ellos sin acceso a servicios de salud y en el abandono de sus familiares, esa es la condición en la que se encuentran los abuelos”.
