1 Ana Luz Quintanilla Montoya
¿Qué digo cuando digo te quiero y qué digo cuando digo soy yo?
El poeta granadino, director del Instituto Cervantes desde 2018, recibió el pasado martes veinte, en Ciudad de México, el Premio Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el idioma español 2024, que otorgan la Secretaría de Cultura federal y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Asimismo, dos días después, la Universidad de Colima le entregó el reconocimiento de Doctor Honoris Causa por su extraordinario reconocimiento en el mundo de las letras y de la poesía, específicamente. Tuve la oportunidad de entrevistar y conversar con el poeta, sobre algunos temas de mi interés que espero sean también de su interés.
¿Cómo descubrió la poesía?
Encontré la poesía de García Lorca cuando era un niño casi adolescente en la biblioteca de casa de mis padres y entró en mi vida porque aparte de las palabras, la figura de García Lorca y su memoria como víctima de la guerra civil, pues pesaba mucho en mi ciudad y pesó en mis lecturas y en mi educación. El ser su lector, me hizo decidir estudiar Filosofía y Letras y me hice profesor de la Universidad de Granada donde trabajo como catedrático y ahora como director del Instituto Cervantes. De hecho, hubo un primer libro que leí, fue incluso antes del de Federico García Lorca, porque tuve la suerte de que a mi padre le gustara leer y tenía un libro, “Las mejores poesías de la lengua castellana”, donde estaban los poemas de los clásicos y llegaban por ejemplo a la canción del pirata de Espronceda, ese poema del romanticismo que levanta la rebeldía y la vida:
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
Y fue la voz de mi padre en esos poemas la que me preparó para que desde entonces me sorprendiera Federico García Lorca.
¿Quién vive dentro de Luis García Montero?
Pues yo intento que dentro de mí vivan los recuerdos que me hicieron poeta desde la juventud, y eso sí, reconociendo el paso de tiempo y reconociendo la historia. Soy alguien que se siente interesado por todo lo que cabe en la palabras porque lo que cabe en las palabras es lo que cabe en la vida y alguien que cree en lo derechos humanos, en la dignidad del ser humano, y en la dimensión cívica que tiene toda persona, en los poetas y toda persona porque nacemos en sociedad, porque nuestra lengua materna que nos constituye no es una invención propia sino es una herencia de la sociedad y porque creo que la manera de los seres humanos para sobrevivir tiene que ver con la construcción de un nosotros, que nos permita cuidarnos, que nos permita ser cuidados y que nos permita cómo imaginar el futuro.
¿Cómo vislumbras el futuro de la poesía?
Yo creo que la poesía es algo que tiene que ver con el ser humano y por tanto no creo que nunca vaya a desaparecer y por tanto creo que tiene su utilidad que no es la utilidad económica, pero sí es la utilidad en la formación de los seres humanos. Vivimos un tiempo por ejemplo dominado por las redes sociales y donde es muy fácil generar bulos, dinámicas que indagan en nosotros sin darnos cuenta de que convierten nuestros deseos en obsesiones y cuando somos seres con obsesiones pues hay muchas personas que pueden jugar con nosotros. Para mí La poesía es esa manera de encender la luz de mirarte al espejo, a los ojos, de reconocer lo más propio de uno. Y es en este sentido pues, que creo que la poesía en esta época tiene mucho que decir, porque vivimos en el momento en el que las redes sociales, de los bulos, de la mezcla entre lo privado y lo público y justo la poesía nos educa en el pudor y en la exigencia de no repetir como papagayos lo que fue de ambiente, sino de decir lo que pertenece a nuestra conciencia de hacernos dueños de nuestras propias opiniones. Y creo que eso es importante, como es importante también la invitación de la poesía a la serenidad, porque vivimos un tiempo que ha convertido los relojes y los minutos, las horas y los segundos, los años, en una mercancía de usar y tirar. Parece que vamos con mucha prisa, parece que la memoria se olvida, que no podemos imaginar con tranquilidad el futuro, sino que tenemos que responder inmediatamente a las prisas del presente, del presente y del presente. Y para mí la poesía es también un género, que más allá de las prisas, te invita a la serenidad, a pensar en un mismo, a pensar en las relaciones de uno con su comunidad, y a construir un nosotros de bases profundas y no como mercancía de usar y tirar.
¿Consideras que la poesía es un género que también invita a la consciencia y a la política de la humanidad?
Sí, porque fíjate, yo te contaba que empecé a estudiar en la universidad durante la dictadura del General Franco, que duró casi 40 años, y dedicarse a estudiar literatura tenía una dimensión cívica, no sólo porque la universidad estuviese politizada en los movimientos de lucha a favor de la democracia. Era recordar a Federico García Lorca, un poeta asesinado por el franquismo; era estudiar a Antonio Machado, un poeta que murió en el exilio; era esperar que regresaran del exilio Rafael Alberti, María Teresa León, Rosa Chacel, entre otros. Había una dimensión de memoria muy importante. Y es que aparte de eso, una democracia no es votar cada cuatro años, quien piensa eso, lo que defiende es una cáscara vacía. La dictadura había impuesto una cultura muy machista, desde luego había borrado el derecho al divorcio y al matrimonio cívico de la república. Pero es que además la sección femenina defendía una idea del hombre y de la mujer, donde la autoridad era el hombre, y cultivaba el machismo, y la mujer tenía que estar sometida a su casa, y necesitaba el permiso al marido hasta para abrirse una cuenta de banco o firmar un contrato de trabajo. Entonces claro, eso tiene que ver con la poesía porque si ésta es un género donde escribimos sobre el amor y escribimos sobre nuestros sentimientos, pues si tú quieres transformar los sentimientos para terminar con la dictadura, pues tienes que meditar sobre una forma del amor en una forma que no sea machista, que respete la igualdad. Por eso la dimensión cívica no es escribir una poesía, metiéndome con un presidente de gobierno o metiéndome con un reaccionario, o defendiendo una huelga general. Tienes que meditar sobre ¿Qué digo cuando digo te quiero y qué digo cuando digo soy yo? Y en ese sentido la dimensión cívica de la poesía siempre ha sido así a lo largo del tiempo y no se trata sólo de hablar de la política superficial sino de la relación de los individuos con su historia y con la historia de su comunidad.
¿Es la cultura importante para la política?
Yo creo que la cultura no nos hace mejores, pero sí nos hace responsables. Porque somos responsables de nuestra propia manera de pensar y uno debe comprender que la conciencia individual no puede disolverse, porque la conciencia individual no es un coso en el individualismo por sí mismo, sino que es el lugar donde se tejen nuestras relaciones con nuestro idioma, con nuestra sociedad, con nuestra realidad con los demás y con el mundo en que vivimos. Y vivimos en un mundo que exige nuestro compromiso. Muchas veces se dice que los políticos son malos, que los periodistas mienten. Es mentira, las generalizaciones siempre son malas, eso no es verdad. Hay políticos malos y buenos y hay periodistas buenos y malos, pero además, son generalizaciones que se hacen para que uno renuncie a nuestra propia responsabilidad y la poesía al pensar en el yo, te manda a tu propia responsabilidad. Y por ejemplo convivimos en una sociedad que fomenta mucho el individualismo porque le gusta, que en vez de estar articulados en comunidad, pueda mantenernos aislados y desarticulados hasta de nosotros mismos y de nuestras comunidades.
¿Cómo ves a México y nuestra situación política ante la elección de la primera mujer que será presidenta y proviene de una larga lucha en la izquierda?
Bueno, yo veo el mundo con preocupación porque veo que está surgiendo la extrema derecha en países democráticos en Europa; porque hay figuras como Donald Trump que representa la extrema derecha en Norteamérica. No se puede creer que un país como EUA, voten a un señor condenado por violación y por abuso sobre una mujer, por unanimidad, con 12 miembros de un tribunal; todo eso es muy complicado. Desde Europa veo yo apuesto por las políticas democráticas en Latinoamérica y en ese sentido me parece muy significativo que en Chile haya llegado Boris, o que haya un gobierno progresista y de izquierdas en Colombia, o que haya ganado las elecciones, Claudia. Dentro de mis sueños de hombre de izquierda que piensa en el futuro, lo que sí les pido en mi poesía, es que mis sueños no se perviertan: “Quien se haya opuesto a la mentira, que no permita que se sea injusto desde la verdad”. Y en ese sentido pues me da mucha tristeza que las ideas sociales acaben convirtiéndose en la justificación de dictaduras como ha ocurrido en Nicaragua, con un gobierno que ha perseguido a gente como a Ernesto Cardenal o Sergio Ramírez. Y me da mucho preocupación y tristeza, lo que está ocurriendo en Venezuela con el Sr. Maduro, y que por mucho debate que hay, no exhiba las actas de los resultados. Porque la gente tiene derecho a saber cuáles han sido los resultados, no se puede tener como resultado lo que opine un señor. En ese sentido, lo que tengo de esperanza, desde Europa, es que los países latinoamericanos como Chile, como Colombia, como México, sean capaces de defender un sueño democrático, social, de identificación con la gente que más los necesita, que pongan en su sitio a las grandes fortunas, siempre tan ambiciosas y tan egoístas. Y eso sí, que respeten todo lo que significa una política democrática, porque los seres humanos somos tan erráticos que cuando no hay marcos democráticos, queriendo hacer el bien, acabamos haciendo el mal.
1 Profesora de la Universidad de Colima
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