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Lucha por la dignidad salarial y derechos laborales continúa 

■ La jornada de 40 horas es una deuda histórica en el país ■ El círculo “Antonio Gramsci” celebró el aniversario de la LFT

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Orizaba, Ver.– Aún con la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores, con aumentos salariales acumulados de casi 300 por ciento, “persisten grandes pendientes como la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y la eliminación definitiva de la subcontratación, señaló Jorge González Rojas, presidente del Círculo de Estudios Sociales, Políticos y Económicos “Antonio Gramsci” en el marco del 94 aniversario de la Ley Federal del Trabajo (LFT). La agrupación advirtió que, a pesar de los avances, las prácticas neoliberales de explotación siguen vigentes en muchos centros laborales del país.

En este sentido, aseguró que los gobiernos emanados tanto del PRI como del PAN dejaron una herencia de retrocesos laborales que, en algunos casos, “nos regresaron al porfiriato”. Como ejemplo citó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009, decretada por el expresidente Felipe Calderón, que dejó sin empleo a más de 45 mil trabajadores. “

El dirigente explicó que la Ley Federal del Trabajo, promulgada el 28 de agosto de 1931 como legislación secundaria del artículo 123 constitucional, fue producto de un largo proceso histórico marcado por la Revolución de 1910 y por luchas obreras sangrientas que antecedieron a los derechos laborales modernos. “El marco jurídico que hoy conmemoramos surgió para frenar abusos que se arrastraban desde la Revolución Industrial y que en México tuvieron su capítulo más doloroso en las huelgas de Cananea y Río Blanco”, expuso.

En este repaso histórico, González Rojas recordó que la Revolución Industrial trajo consigo nuevas formas de esclavitud laboral. En la primera etapa (1762–1847), se impuso la lógica del mercado libre impulsada por Adam Smith, mientras que en la segunda (1870–1914) surgieron métodos como el taylorismo, que bajo la apariencia de “ciencia” escondían jornadas extenuantes de más de 14 horas y una vigilancia férrea sobre los obreros.

De esas condiciones, añadió, nacieron los movimientos sindicales y también los mártires obreros: los de Chicago en 1887, los mineros de Cananea en 1906 y los textiles de Río Blanco en 1907, masacrados por el régimen de Porfirio Díaz. “Los sacrificios de esos trabajadores son la base de la Constitución de 1917 y de la LFT de 1931”, recalcó.

El colectivo explicó que la legislación laboral mexicana nació bajo el modelo fordista, que, aunque mantenía la lógica industrial, reconocía la importancia de un estado de bienestar para la paz social. Gracias a este marco, México vivió tasas de crecimiento económico sostenido desde la década de 1930 hasta finales de los setenta, con promedios superiores al 3.7 por ciento anual en el producto interno bruto (PIB). 

Ese ciclo terminó en 1982 con la llegada de Miguel de la Madrid, considerado el primer presidente neoliberal. Con él se abandonó el modelo de economía mixta y se introdujo la subcontratación, el disciplinamiento salarial y la represión a dirigentes sindicales. “Fue el inicio de una larga noche para la clase trabajadora”, sostuvo González Rojas. 

Ya en el presente, reconoció, “hay esfuerzos de la actual administración para recuperar la dignidad salarial y fortalecer derechos laborales”. No obstante, recalcó que la jornada de 40 horas semanales sin reducción salarial sigue siendo una deuda histórica, al igual que la erradicación plena del outsourcing que en la práctica continúa en diversos sectores.

Finalmente, insistió en que las luchas obreras no pueden darse por concluidas. “El neoliberalismo persiste con otras máscaras y sus prácticas criminales siguen presentes en fábricas y oficinas. Por eso, los trabajadores conscientes no dejaremos de luchar hasta erradicar estas formas de explotación y alcanzar una verdadera justicia laboral”.