- Advertisement -spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

La histeria por lo plurinominal: Alito en Fox News

Hay algo casi entrañable en ver a Alejandro “Alito” Moreno en Fox News. Como esas especies en peligro que regresan a su hábitat natural, el dirigente del PRI se acomodó en el canal favorito de la ultraderecha estadounidense como pez en el agua. Sonrió, se preocupó, se victimizó, y sobre todo, hizo lo que mejor sabe: defender un sistema que sin plurinominales dejaría a su partido reducido a la expresión mínima de lo irrelevante.

La escena fue casi cinematográfica. Fox News, tribuna preferida de quienes creen que México es una mezcla de narcos, tacos y socialismo tropical, abrió sus micrófonos a Moreno. Y él, con esa seriedad de notario de pueblo que ya no logra convencer ni a su sombra, se lanzó contra el inminente fin de las diputaciones plurinominales, ese invento que alguna vez fue justificado en nombre de la representación proporcional y que hoy funciona como refugio de impresentables, premio de consolación de perdedores y asilo de políticos jubilables que se niegan a soltar el hueso.

Moreno habló como enfermo terminal al que le retiran el oxígeno. Y en cierta forma, no está tan equivocado: sin plurinominales, el PRI tendría que competir en serio, persuadir votantes, ganar elecciones, trabajar en territorio, esas cosas aburridas que ya no sabe hacer. Su supervivencia depende de esa vía artificial que mantiene a flote a cuadros que no podrían ganar ni la jefatura de su condominio.

Lo irónico es que el discurso de Moreno en Fox News apelaba a la democracia, a la representación, a los contrapesos. Como si el PRI fuera un modelo de virtud republicana y no el Frankenstein político que sobrevivió gracias a la alquimia de las listas plurinominales. El mismo partido que durante décadas se aferró al poder con elecciones “a la mexicana” hoy finge escandalizarse porque se propone cerrar la válvula de su tanque de sobrevivencia.

¿Y porqué Fox News? Fox News es una terapia intensiva para conservadores en desgracia; cuando uno ya no encuentra eco en casa, va a llorar al vecino, por eso. Moreno apeló a una audiencia que, aunque no vote en México, pueda servirle como caja de resonancia. Es la misma lógica que llevó a otros opositores a buscar reflectores en foros extranjeros, como si la política nacional se resolviera en las sobremesas de Miami. Patético.

La entrevista fue un ejercicio de autoexilio: el PRI, incapaz de convencer al electorado mexicano, busca validación en la ultraderecha gringa. Nada nuevo: es la herencia de aquella clase política mexicana que siempre consideró a Washington no como un contrapeso, sino como un árbitro al que había que suplicar clemencia.

El objeto de sus inquietudes es sencillo: acabar con las plurinominales significaría que personajes como los que el PRI -y no sólo el PRI- tendrían que salir a buscar votos reales. Imaginar a ciertos legisladores priistas tocando puertas, explicando propuestas, convenciendo electores, resulta tan verosímil como un unicornio dando clases de civismo en una primaria pública.

El PRI se ha especializado en colocar en esas listas a cuadros fieles, amigos de amigos, y operadores de bajo prestigio. Ahí, en las sombras plurinominales, sobreviven políticos que de otro modo tendrían que enfrentar la vergüenza del rechazo popular. Y ahí radica la angustia de Moreno: se trata del último refugio de la tribu, la cueva donde los impresentables pueden hibernar seis años sin preocuparse de la voluntad del pueblo.

La historia es generosa en ironías. Durante décadas, el PRI fue el campeón del fraude, del acarreo, del “ni un voto al margen ni un voto en exceso”. Hoy, ese mismo partido implora por la existencia de un mecanismo creado para equilibrar fuerzas partidarias que en la práctica se convirtió en el basurero de su clase política.

Moreno habla de democracia, pero su defensa suena más a súplica de quien sabe que, sin ese salvavidas, su partido se hunde. No defiende principios: defiende nóminas. No protege instituciones: protege carreras personales. Su discurso no es ideológico, sino contable.

El futuro sin plurinominales será un ejercicio de realidad. Tendrá que demostrar si tiene todavía algo de músculo electoral o si, como sospecha la mayoría, ya sólo existe como caricatura de sí mismo. Para Moreno y su generación de políticos, sería el equivalente a quitarle las rueditas a la bicicleta: se sabría en un segundo quién puede pedalear y quién se va de bruces.

Mientras eso pasa o no, Fox News le ofreció algo de aire, un micrófono y una palmadita en la espalda. Moreno pudo sentirse importante. En resumen, la entrevista fue un espectáculo tragicómico: un político de un partido moribundo defendiendo privilegios caducos desde el púlpito mediático de la ultraderecha extranjera. Como si la democracia mexicana dependiera de que el PRI siga colando a sus impresentables en el Congreso.

Lo verdaderamente democrático es que todos, sin excepción, pasen por las urnas. Sin atajos, sin refugios. Que cada curul y cada escaño se ganara con votos reales, no con la pluma de un dirigente repartiendo favores. En eso radica la fobia real de Moreno.

¡La Jornada Veracruz ya está en WhatsApp! 📲

Únete a nuestro canal e infórmate de todo lo que sucede en Veracruz y en el país, directo a la palma de tu mano.