◗ La incógnita financiera de la CMAS de Xalapa: compras de terrenos y destinos oscuros
En medio de la incertidumbre y la creciente inquietud de la comunidad xalapeña, el ayuntamiento de la ciudad ha anunciado una inusual asignación de varios millones de pesos a la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento (CMAS). Esta decisión ha despertado preguntas legítimas y críticas por parte de los ciudadanos, quienes se interrogan sobre los motivos detrás de este desembolso financiero en un momento en el que se plantean prioridades y necesidades más acuciantes…. Sin embargo, para comprender plenamente esta asignación de fondos, es necesario contextualizarla en un trasfondo histórico que involucra no sólo las finanzas de la CMAS, sino también las decisiones de administraciones anteriores, en particular la dupla priísta de los gobiernos municipales de Reynaldo Escobar Pérez y Ricardo Ahued Bardahuil… Como se recuerda, en su primera edición (2005-2007) Ahued Bardahuil heredó de Escobar Pérez la administración capitalina. Se encontró de lleno con un gravísimo problema financiero ocasionado por el Programa de Integral de Saneamiento de Xalapa, iniciativa de su antecesor que sólo significó un enorme endeudamiento público y la parálisis financiera de la CMAS… La tibieza del ahora edil xalapeño representó la confirmación de un endeudamiento adquirido en 2002 de alrededor de 476 millones de pesos, cuando la solución hubiera sido fincar las responsabilidades a su antecesor y a las compañías fraudulentas aglutinadas en el consorcio Aguas Tratadas de Xalapa. En cambio, optó por cancelar el contrato y pedir a la Legislatura local que rescatara dicha deuda… Ahora, en medio de la crisis hídrica y económica del municipio, el hidalguense anuncio la adquisición de un predio perteneciente a la familia Owen por parte de la CMAS. Este hecho ha suscitado interrogantes legítimas: ¿Por qué la CMAS ha realizado esta compra? ¿Tiene la comisión excedentes de dinero para emprender adquisiciones de tal envergadura? ¿No existen necesidades más prioritarias, como la mejora del sistema de agua potable en la ciudad?… El asunto se vuelve aún más intrigante cuando se examina la donación de 7 millones de pesos que el gobierno municipal hizo a la CMAS el martes pasado. ¿Cuáles fueron los motivos detrás de esta transferencia de recursos? La pregunta es si esta suma de dinero fue utilizada para cubrir algún tipo de necesidad imperante en la comisión o si existieron otros incentivos menos evidentes… La inversión en áreas verdes y el mejoramiento de los espacios públicos también es objeto de discusión. En medio de las preocupaciones acerca de la desigualdad en la distribución de recursos, es lógico cuestionar si el dinero asignado a la CMAS podría haber sido redirigido hacia la creación de áreas verdes en zonas densamente pobladas, donde la infancia carece de espacios adecuados para su recreación y esparcimiento… La explicación proporcionada por Tomás Owen, en respuesta a las dudas planteadas por colectivos ciudadanos en las redes del Grupo Manantiales en la Arena plantea un panorama inicial de claridad. No obstante, el corazón del asunto radica en el porqué de la adquisición del predio. ¿Fue esta compra motivada por gratitud? ¿O puede ser interpretada como un intento por silenciar las voces críticas que han señalado presuntas prácticas corruptas dentro de la CMAS? … La historia del parque inaugurado en Coapexpan añade un matiz adicional a la controversia. Si bien este parque representa un paso positivo en términos de desarrollo urbano, no puede ignorarse que el predio en el que se erige fue parte del rancho propiedad de la familia Owen. La donación y posterior venta de este terreno por parte de la familia plantea preguntas sobre el propósito y los motivos detrás de esta transacción… En última instancia, el enigma financiero que rodea a la CMAS de Xalapa sigue sin resolverse por completo. La asignación de recursos económicos y las decisiones de adquisición de terrenos plantean preguntas válidas sobre la transparencia y la priorización de necesidades en el gobierno local. A medida que los ciudadanos exigen respuestas claras, las esperanzas de una mayor rendición de cuentas y una toma de decisiones más justa y equitativa en el futuro están en juego.






