Orizaba, Ver.- La tierra atraviesa por una grave crisis climática; junio de 2025 marcó un hito en el termómetro global y consolida una tendencia cada vez más alarmante en el aumento de temperaturas; el deshielo polar avanza a un ritmo crítico, pues “la extensión del hielo marino en el Ártico fue la segunda más baja en junio en 46 años, y por si fuera poco, señala el biólogo y exsubdirector del parque nacional Pico de Orizaba, Héctor Rojas, “el calor extra acumulado se ha materializado en una intensificación de actividad ciclónica, junio cerró con nueve tormentas tropicales nombradas”.
Según el reporte climático de junio de 2025, ese mes “se posicionó como el tercer junio más cálido registrado a nivel mundial desde mediados del siglo XIX”. La anomalía de temperatura global del mes alcanzó los más 0.98 grados por encima de la media del siglo XX, señala, “superando sólo a junio de 2023 y junio de 2024. Esta marca refuerza una continuidad preocupante, desde 2016, todos los meses de junio están dentro de los 10 más cálidos de la historia”.
En el primer semestre de 2025, explica, “las cifras son aún más contundentes. La temperatura global media de la superficie –sumando tierra y océano– fue la segunda más elevada desde 1850, con una anomalía de más 1.21 grados centígrados, apenas 0.08 grados por debajo del mismo período de 2024. Se estima una probabilidad mayor a 99 por ciento de que 2025 esté entre los cinco años más calurosos, a menos que ocurra un descenso notable en los próximos meses.
Las cifras también destacan diferencias entre superficie terrestre y oceánica, según señala, “sobre tierra, junio de 2025 fue el sexto junio más cálido con una anomalía de más 1.22 grados, mientras que en los océanos fue el tercero más cálido, con más 0.88 grados”.
Geográficamente, más del 4 por ciento del planeta registró máximas históricas para junio, desde regiones del Ártico hasta el océano Índico, incluyendo América del Norte, Europa occidental, Asia central y el Pacífico. Europa y Asia vivieron su quinto junio más cálido, América del Norte su octavo y África su noveno. En América del Sur, Oceanía, el Caribe y otras zonas también hubo temperaturas superiores a la media, aunque no alcanzaron ranking histórico, según explica.
No obstante, hubo excepciones, precisa, “pues algunas regiones tuvieron temperaturas por debajo de lo habitual, como partes del Ártico, Groenlandia, el norte de Asia y Australia septentrional, además de zonas de la Antártida y el Pacífico tropical oriental”.
Las consecuencias prácticas del aumento térmico fueron palpables. En la segunda quincena de junio, partes de Europa occidental (España, Reino Unido, Francia), China y Estados Unidos sufrieron intensas olas de calor. En España, el 28 de junio se impuso un récord nacional de temperatura: 46.0 grados en El Granado, superando los 45.2 grados de Sevilla en 1965. Este calor extremo exacerbó los incendios forestales en países como Canadá, Turquía, Grecia, España y Rusia, afectando la calidad del aire y la salud pública.
Además, el deshielo polar avanza a un ritmo crítico, advierte, “la extensión del hielo marino en el Ártico fue la segunda más baja en junio en 46 años de registro satelital; en la Antártida, también hubo mínimos históricos, siendo el tercer junio con menor cobertura de hielo”.
Finalmente, el calor extra acumulado se ha materializado en una intensificación de actividad ciclónica: junio cerró con nueve tormentas tropicales nombradas (dos en el Atlántico, cinco en el Pacífico Nororiental y dos en el Pacífico Central).






