Orizaba, Ver. – El índice de fallecimientos causados por enfermedades cardiovasculares muestran que se han consolidado como el primer motivo de muerte en México. Las cifras preliminares del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (Inegi) lo confirman, pues tan solo en 2020 se registraron más de 218 mil fallecimientos por este tipo de padecimientos, siendo el infarto agudo del corazón el principal motivo de deceso.
En medio de este problema de salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social en su delegación Veracruz Sur, llama a la población para identificar oportunamente los síntomas de un infarto y acudir de inmediato a recibir atención médica.
Ramón Jácome Toss, director médico del hospital del IMSS explicó que las unidades hospitalarias del seguro social en la región están preparadas para atender a derechohabientes que presenten síntomas de infarto, así como para referirlos a un nivel superior de atención si el caso lo requiere.
En este sentido, explicó cuáles son algunos de los síntomas más comunes de alerta ante un probable infarto, “dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío o pérdida de conocimiento. Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas es fundamental acudir de inmediato al hospital más cercano para recibir tratamiento oportuno”.
Detalló que el infarto agudo de miocardio se produce por la obstrucción de las arterias coronarias que llevan sangre al corazón, fenómeno conocido como aterosclerosis. Esta enfermedad se desarrolla de manera progresiva debido a la acumulación de grasa en el interior de las arterias. Cuando se forma un coágulo o trombo que bloquea el flujo sanguíneo, se produce el infarto en la zona irrigada por la arteria afectada. La gravedad y extensión del infarto, precisó, dependen del tamaño de la arteria obstruida, lo que también influye en el tipo y la severidad de las complicaciones que puedan surgir.
Entre los principales factores de riesgo para desarrollar una obstrucción en las arterias coronarias se encuentran la hipertensión arterial, diabetes, niveles elevados de colesterol, tabaquismo, obesidad, sobrepeso y estrés, aunque en algunos casos la predisposición puede ser hereditaria.
Para reducir las posibilidades de sufrir un infarto, el IMSS recomienda realizar al menos 30 minutos diarios de ejercicio, mantener una alimentación balanceada baja en grasas y azúcares, y someterse a revisiones médicas periódicas, especialmente en personas adultas mayores o con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.
Como respuesta pronta a la emergencia médica, precisa, se encuentra el llamado código infarto, “que implementa en todo el país como un protocolo que involucra acciones coordinadas por un equipo multidisciplinario para garantizar el diagnóstico y tratamiento del paciente que llega a Urgencias con síntomas de infarto”.
Este esquema establece tiempos críticos de atención: el procedimiento de reperfusión —que consiste en abrir la arteria bloqueada en una sala de hemodinamia— debe realizarse en los primeros 90 minutos tras el ingreso del paciente. En los casos donde esta opción no esté disponible de inmediato, se aplica terapia fibrinolítica, un medicamento intravenoso capaz de disolver el coágulo, la cual debe administrarse dentro de los primeros 30 minutos de llegada al servicio de urgencias médicas.
El objetivo es restablecer el flujo sanguíneo lo más pronto posible para minimizar el daño al músculo cardíaco y mejorar las posibilidades de supervivencia y recuperación.
Asimismo, subrayó que el éxito del tratamiento depende en gran medida de la rapidez con la que el paciente llega a recibir atención médica. “Cada minuto cuenta. Reconocer los síntomas y actuar de inmediato puede salvar una vida. El compromiso del IMSS Veracruz Sur de continuar fortaleciendo sus servicios de urgencias, mantener capacitado a su personal médico y de enfermería, y promover entre la población la importancia de la prevención como la mejor herramienta para enfrentar las enfermedades cardiovasculares”.






