Altotonga, Ver.— Con un planteamiento que combina conservación genética, mecanización, asistencia técnica y valor agregado, el Gobierno de Veracruz puso en marcha el Programa Estatal de Instalación de Casas de Semillas de maíces nativos y criollos 2026–2030, una estrategia que busca fortalecer la autosuficiencia alimentaria y elevar la rentabilidad del pequeño productor.
El arranque se realizó en el municipio de Altotonga, considerado una zona clave en la preservación de maíces nativos. Ahí se trazaron metas concretas: aumentar en 50 por ciento el rendimiento del cultivo, atender a 50 mil productoras y productores en igual número de hectáreas, consolidar 10 Casas de Semillas y lograr que el ingreso neto de quienes participan crezca hasta 40 por ciento respecto al inicio del programa.
Durante el acto, la gobernadora Rocío Nahle García subrayó la relevancia de respaldar a las comunidades rurales y reconoció la vocación productiva de la región. Anunció que este año se retomará el esquema Apoyo a la Palabra y que se adquirirán 50 tractores adicionales, con lo que el parque estatal sumará 100 unidades destinadas al respaldo del campo. También informó que jóvenes que se integren a las Casas de Semillas podrán vincularse al programa federal Jóvenes Construyendo el Futuro, como parte de una estrategia de arraigo comunitario.
En materia de infraestructura, se dio a conocer la rehabilitación de carreteras hacia Martínez de la Torre y San Rafael, además de caminos rurales, con el objetivo de facilitar el traslado de insumos y cosechas en condiciones más seguras y eficientes.

Maquinaria e insumos sin costo
Como parte del inicio del programa, se entregaron cuatro tractores, cuatro sembradoras, dos arados y dos rastras, además de maquinaria diversa y paquetes de insumos agroecológicos como biofertilizantes, herbicidas e insecticidas. Estos equipos estarán disponibles de forma gratuita para las y los productores, con una inversión estatal inicial de 3 millones de pesos.
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPA) informó que en la primera etapa se atenderá a 2 mil productoras y productores, con una siembra inicial de 2 mil hectáreas y una inversión tripartita de 10 millones de pesos. Las acciones se concentrarán en las regiones de Altotonga, Papantla, Huayacocotla, Tequila y San Andrés Tuxtla.
De forma complementaria, mediante el Plan México se respaldó a 530 productores en 34 municipios durante los ciclos otoño–invierno y primavera–verano, con impacto en 30 mil hectáreas, beneficio para 15 mil personas y una inversión superior a 38 millones de pesos.

Conservación de razas y agricultura regenerativa
Las Casas de Semillas operarán como espacios de rescate, selección, beneficio y almacenamiento de 17 razas de maíces criollos. Cada centro contará con silos herméticos y un esquema de resguardo del cinco por ciento de la producción con fines de conservación genética.
El programa integra manejo agronómico integral, acompañamiento técnico permanente a través de Escuelas Campesinas, prácticas de agricultura regenerativa y uso de biofertilizantes para mejorar la salud del suelo. También se incorporará tecnología de aspersión con drones, lo que permitirá reducir costos y cerrar brechas técnicas para pequeños productores.

Valor agregado y diversificación
Más allá de la producción primaria, la estrategia contempla impulsar el valor agregado mediante la transformación del grano en productos como nixtamal, pinol, pinole, totopos y alimentos gourmet, con el acompañamiento de la Subdirección de Agronegocios.
A ello se suma la instalación de meliponarios, que favorecerán la polinización dirigida y podrían incrementar entre 10 y 12 por ciento el rendimiento de los cultivos, además de generar producción secundaria de miel, ceras y derivados. Este componente busca abrir nuevas oportunidades productivas, especialmente para mujeres y jóvenes.
Con este esquema, el gobierno estatal apuesta por un modelo que articula conservación de la biodiversidad agrícola, innovación tecnológica y fortalecimiento económico de las comunidades rurales, en un contexto donde el maíz sigue siendo eje cultural y alimentario de Veracruz.




