El huerto familiar se ha convertido en una opción para las familias que enfrentan el incremento en el costo de los alimentos debido a la inflación que se presenta en México y el mundo.
El biólogo Miguel Ángel Escalona Aguilar expresó que ante la falta de dinero todos podemos aprender a cultivar hortalizas, frijoles, tomates, pepinos, zanahorias, cebollas o maíz.
“Con la pandemia y confinamiento muchos reflexionaron, primero, sobre el tipo de alimentación que tienen y dijeron: ‘Esta comida me está matando’, y después se preguntaron cómo acceder a una comida sana”.
Fue así que en estos más de dos años y medio de pandemia mucha gente planeó instalar un huerto urbano; se asesoraron, lo iniciaron y se dieron cuenta de la amplitud de posibilidades que este brinda.
Escalona Aguilar refirió entre los beneficios de instalar un huerto urbano permitir la convivencia de toda la familia, y en segundo nos revindica como gente de la tierra, “venimos de la tierra y en la tierra estamos”.
En tercer lugar da nuevo significado a nuestra cultura porque hay muchos platos elaborados con productos de la milpa que se han ido perdiendo con el tiempo debido a la aculturización en la alimentación.
“Empezamos a recuperar estos platos y la biodiversidad. Son muchos los elementos que nos da el huerto”.
El también integrante del comité coordinador del Tianguis Agroecológico de Xalapa (TAX), añadió que ante la pandemia, aprender a cultivar es una excelente oportunidad para recuperar espacios.
Mencionó que prácticamente se puede cultivar todo tipo de productos, solamente hay que asesorarse sobre la época del año y el tipo de semilla, además de diseñar estrategias para implementar sistemas de captación y almacenamiento de agua de lluvia.
Además se pueden establecer alianzas con otras familias o con otros productores, para intercambiar semillas.
Soberanía alimentaria
“Hay un monopolio de cinco empresas que comercializan el 70 por ciento de las semillas, entonces si logramos la autonomía en semillas y somos capaces de producir nuestras propias semillas, estaremos dando un salto cualitativo a lo que llamamos soberanía alimentaria”.
Las mismas empresas que venden las semillas, venden agroquímicos y las mismas empresas venden las medicinas para curarte de las intoxicaciones que tienes. Entonces cuando cultivas sin agroquímicos, que es posible y está demostrado, estás curando tu salud y la salud de nuestra querida madre tierra, al no estarle echando sustancias nocivas. Es ganar, ganar”.
