Luis Magaña Cuéllar es un catedrático, activista y miembro fundador del Partido Mexicano Socialista (PMS). Ha luchado en las calles por los ideales de izquierda y por ello puede hablar con autoridad y conocimiento sobre la situación de la izquierda en el país y el estado.
Deja claro que su participación siempre fue modesta, combinando su trabajo para ganarse la vida con la lucha política en sus tiempos libres. Aunque no fue un profesional de la política, siempre se sintió identificado con el movimiento de izquierda.
Sus inicios en la política se remontan a los años 60, cuando en pleno movimiento estudiantil de 1968, comienza a trabajar con una asociación de sacerdotes que seguían la teología de la liberación. Aunque Luis se identificaba más como ateo, esta experiencia le brindó sus primeras ideas sobre la ética en política y dejó una profunda influencia en su ideología.
Luego, el golpe de estado contra Salvador Allende en Chile marcó un antes y un después en la percepción de la vía pacífica para alcanzar el poder. Luis considera que esta experiencia disolvió la izquierda y abrió la puerta a una confusión ideológica en el mundo político.
Heberto Castillo fue otro de los referentes importantes en su camino político. En 1988, participó como candidato suplente a la presidencia municipal de Xalapa, aunque la campaña se vio truncada por el asesinato del candidato titular de Tezonapa, con quien mantenía una estrecha amistad.
Recuerda cómo vivió de cerca los acontecimientos históricos que marcaron la política mexicana, influyendo aún más en su ideología y compromiso con la izquierda. Con un enfoque reflexivo, Luis analiza la situación actual de la izquierda, la dilución de sus valores y la necesidad de encontrar una verdadera identidad en el panorama político actual.
Desde el inicio de la conversación, señala que la izquierda veracruzana ha enfrentado un asedio constante por parte de los poderes fácticos y los medios de comunicación. Aunque reconoce que las autoridades gubernamentales han sido tolerantes, los medios y empresarios han ejercido presiones que han dificultado el avance de esta fuerza política.
En cuanto a las elecciones, Luis menciona que en el pasado, el partido de izquierda en Veracruz no tenía claro su objetivo y se centraba más en obtener regidurías que en construir un plan de gobierno. Esto, sumado al oportunismo de algunos actores, llevó a la pérdida de elecciones en ciertos momentos clave.
Respecto al papel de la Iglesia en la política, Luis destaca la influencia de la teología de la liberación en la región de Córdoba-Orizaba, donde sacerdotes comprometidos con el movimiento trabajaron por la justicia social y la lucha contra cacicazgos. Sin embargo, con el tiempo, la jerarquía eclesiástica y la hostilización de los poderes fácticos fueron desgastando estos movimientos.
Subraya que la falta de memoria histórica puede afectar el rumbo político del país. Aunque el gobierno actual liderado por López Obrador ha trabajado en concientizar a la población y recordar ciertos momentos clave de la historia, es importante seguir reforzando la memoria colectiva para evitar que se repitan errores del pasado.
Le llaman la atención los riesgos de las alianzas amplias en la izquierda. Si bien es comprensible buscar una mayor inclusión, es importante no perder de vista los ideales y principios de la lucha. El oportunismo y la falta de claridad ideológica pueden debilitar la fuerza de un movimiento progresista.
En cuanto a la actualidad política, Luis señala que el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), como representante del movimiento progresista, tiene contradicciones y desafíos por resolver. La falta de cohesión y la presencia de fuego amigo pueden ser obstáculos en su camino hacia la consolidación como partido monolítico y cohesionado.
Por ello destaca la importancia de la conciencia política y la educación cívica para lograr un cambio real y duradero en la sociedad.
“La izquierda veracruzana enfrenta retos, pero también cuenta con una larga historia de lucha y compromiso que puede servir como guía en su búsqueda por un México más justo y equitativo”.
Reconoce que el presente es el resultado de luchas pasadas y que la perseverancia y el rechazo al sistema imperante han sido características importantes de esta fuerza política.
Para lograr la consolidación, Luis destaca la necesidad de una disciplina partidaria más sólida y energética, pero también señala un desafío recurrente en la izquierda: la falta de acuerdo entre los dirigentes, quienes suelen verse a sí mismos como “generales” y no como soldados. La construcción de una mística real y una entrega genuina en los líderes del partido son aspectos esenciales para mantener una izquierda sólida y unida.
Sobre el papel de los medios y periodistas críticos, Magaña reconoce que existen intentos por construir fenómenos políticos rápidamente y desviar la atención del pasado. Sin embargo, enfatiza que la memoria histórica es crucial para evitar la repetición de errores y mantener el rumbo de la lucha por una sociedad más justa.
En cuanto al discurso de una “izquierda moderna”, Luis lo considera problemático si implica renunciar a los ideales de justicia social y equidad. Si bien se puede adaptar la estrategia y la táctica, es importante mantener la lucha contra el sistema que explota a las mayorías en beneficio de las minorías.
En resumen, Luis Magaña destaca que Morena tiene el reto de consolidarse como partido y movimiento, manteniendo la memoria histórica, fortaleciendo la disciplina partidaria y fomentando una mística auténtica en sus líderes. Aunque hay avances significativos, reconoce que aún hay mucho por hacer en áreas como educación, campo y salud, pero considera que en sólo cinco años, los cambios realizados por el gobierno actual merecen elogio y reconocimiento.
LJV.- Luis, has sido catedrático, activista durante muchos años, uno de los fundadores del Partido Mexicano Socialista y además uno de los referentes tanto de la lucha en las calles de la izquierda como los que constituyeron las bases de una izquierda que ha evolucionado de distintas maneras en el estado.
Luis Magaña.- En realidad lo primero que puedo decir es que mi participación siempre fue muy modesta, tuve que trabajar para ganarme la vida y paralelamente en los tiempos libres hacer política. Jamás fui un profesional de la política, mucho menos nunca me alejé de mis compromisos laborales, particularmente en la Universidad, y antes como ingeniero, porque yo soy ingeniero electricista de formación original pero siempre estuve identificado con el movimiento de izquierda. Lo que sí puedo decir para ubicar, es que desde un punto de vista del ideario de las luchas por la emancipación de las masas trabajadoras es que yo siempre estuve identificado con el Partido Comunista, una identificación que, sin embargo, no me llevó a acercarme al partido ni afiliarme pero seguía yo muy de cerca su accionar y sobre todo a los dirigentes históricos, Arnoldo Martínez, Gilberto Rincón, Valentín Campa. Ellos siempre fueron una influencia muy interesante y muy importante que creo que me marcó, entre otras muchas influencias que todos tenemos para ir conformando nuestra ideología, en mi caso hacia fines de los años 60 y en alguna época a fines del 68.
Terminando ese doloroso incidente para el país, yo comienzo a trabajar con una asociación de sacerdotes identificados con la teología de la liberación en la región de Córdoba-Orizaba. De hecho, llegué a ellos porque era sólo una asociación informal que tenía como actor importante a un sacerdote que por cierto murió hará cosa de poco más de dos meses aquí en Xalapa, que se llamaba Rafael Quiroz.
Es él quien sugiere a esta organización a la cual pertenecía que se abriera a laicos, entonces en ese momento yo trabajaba en el ingenio azucarero de Motzorongo, Veracruz. Ahí ya conocía a Inocencio Romero y ahí también nos hicimos amigos. En este momento es cuando yo me incorporo a este grupo, lo único que puedo decirte es que era un grupo de sacerdotes donde el menor, yo creo que era unos 10 años mayor que yo y de los cuales aprendí mucho, sobre todo por su identificación con la teología de la liberación, aunque ya desde entonces por mi rebeldía no me resignaba a varias cuestiones y me identificaba más como ateo, pero hice muy buena amistad con ellos. Ahí creo que alcancé la primera idea de ética en política, una idea que voy asimilando gradualmente, es ese el contacto que tuve con ese grupo.
Ya en la organización política no partidaria del año 68, el movimiento estudiantil me marcó a mí como a miles en este país, puesto que yo fui generación 1968-1972 en el Politécnico Nacional. Ahí me doy cuenta del carácter represivo del régimen político mexicano y fue precisamente como es que surgieron movimientos guerrilleros en todo el país. Yo entré en contacto con muchos de ellos pero nunca acepté afiliarme por muchas razones, estaba yo muy chamaco, pero es también cuando comete uno algo que no está permitido; sin embargo, influyó también quizás cuando alguien planteaba en unas reuniones de convencimiento de atentados terroristas y todo esto.
LJV.- ¿Estaba vigente y se pensaba seriamente en la vía de la violencia para el cambio político en ese momento?
Luis Magaña.- Yo creo que sí estaba vigente en ese momento, al menos en el imaginario de muchos sectores de izquierda. Es decir, tú lo sabes bien, había un partido hegemónico, las libertades eran mínimas, no había una reforma electoral que le diera cabida a todos esos grupos, entonces proliferaba la represión del 68 contra el movimiento estudiantil, lo que fue un detonador de estos movimientos que ya existían. Ahí muchos dejan de hablar porque la vía electoral, la vía pacífica dentro del sistema político burgués imperante dejaba mucho que desear, y entonces es así como yo empiezo, pero después viene también otra experiencia a nivel internacional que creo que marca mucho a la izquierda y fue el golpe de estado contra Salvador Allende. Yo tenía 23 años cuando eso sucedió y ya desde entonces seguía a distancia, por los medios, las noticias que nos llegaban de ese proceso que siempre me pareció interesante pero que también a raíz del golpe militar canceló muchas décadas de avance. Aunque esa influencia sigue hasta el día de hoy y desde mi punto de vista es la vía pacífica la que puede llevar al poder a partidos de ideología comunista-socialista.
El golpe militar contra Allende canceló esa oportunidad y llevó a una disolución de la izquierda en términos generales, no sólo en México sino en el resto de América Latina y en el mundo, donde casi cualquier cosa es de izquierda. Entonces, como se ha diluido mucho esto pues es muy fácil confundir o engañar, pero bueno, yo pienso que es a partir de ahí donde vienen estos cambios que hoy se viven y que pudiera tener una raíz importante en la fundación del PMS.
Yo era un admirador de Heberto Castillo, y aunque no estaba en el partido ya participaba en otra agrupación, ya no era en la de los sacerdotes sino en la hebertista, que aunque era nacional tenía aquí en Xalapa una de sus sedes principales. Estaba encabezada por muchos compañeros, pero como importante motor por la maestra Gloria Sánchez, un grupo que hasta la fecha continúa y que era mi otro referente. En esa época alrededor de 1988 sucede el fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas, lo que nos puso a todos en efervescencia, porque venían ya las elecciones municipales. A mí me invitan a contender aquí en Xalapa como candidato suplente a la presidencia municipal junto con el doctor Tito Domínguez Lara, con quien empezamos una campaña en la ciudad yendo a las colonias, etcétera. No recuerdo quién era el candidato oficial pero obviamente lo que sí recuerdo es más o menos quiénes obtuvieron según sus conteos como 11 mil y pico de votos, y entonces nosotros nos acercamos a los 9 mil votos, más o menos.
En plena campaña durante un mitin en el mercado de la calle Toluca, el domingo 10 de septiembre, recibo una llamada informándome que habían asesinado en la comunidad de Motzorongo al candidato por la alcaldía de Tezonapa. Como él y yo éramos grandes amigos, muy amigos, pido permiso y me traslado a Tezonapa en la noche y empiezo a vivir todos los acontecimientos que vienen.
Aunque trabajaba en la Universidad Veracruzana (UV), por gestión del partido se gestionó su apoyo para que me fuera a auxiliar a los compañeros en Tezonapa, sobre todo a raíz de que su hijo que era menor de edad pues se convierte a regañadientes de su familia, sobre todo de su madre y con justa razón, en el candidato del partido en sustitución de su padre asesinado.
Es cuando yo ya estoy más involucrado en los acontecimientos de allá, primero esporádicamente y luego me voy metiendo a fondo porque su mamá pone como condición que su hijo participe siempre y cuando yo estuviera como su asesor y secretario del ayuntamiento después.
El presidente municipal saliente en ese momento era del Revolucionario Institucional (PRI) y conocido como de los caciques en una zona muy difícil. Así comienza la formalidad como secretario del ayuntamiento pero en los hechos yo funjo prácticamente como presidente municipal, más o menos como año y medio, mientras el presidente efectivo electo va adquiriendo cierta experiencia de cómo desarrollar el cargo. Aunque tenía ya 38 años aún estaba aprendiendo también y fue una experiencia sumamente interesante de lo que era la cultura política nacional, del papel de los medios y cómo influyen, pues no había noticias positivas nuestras en los periódicos regionales, en cambio no había día que no hubiese noticia en contra de nosotros; obviamente es una experiencia de un trienio, ya que al año y medio yo no culmino porque como yo sólo tenía una licencia de un año, me reincorporo a mis actividades universitarias pero sigo en contacto, finalmente se pierde, así le pasa a todas esas experiencias.
LJV.- Describes un ambiente político de mucho asedio de medios y autoridades cuando la izquierda veracruzana tuvo la oportunidad de ser gobierno.
Luis Magaña.- Sí, básicamente por los poderes fácticos y los medios, aunque las autoridades en mucha menor medida pues eran tolerantes, entonces estaba ya como gobernador interino Dante Delgado, pero nos había tocado en el triunfo con Fernando Gutiérrez Barrios gobernando. Éste es llamado a colaborar a la Secretaría de Gobernación y queda Dante en su lugar, y es con quien nosotros interactuábamos. Dante fue respetuoso en los apoyos que necesitábamos, nos lo dieron todo, pero con los medios, los poderes fácticos y los empresarios sí había mucho asedio.
LJV.- ¿Entonces, al final todo este acoso y desgaste hizo que ustedes perdieran la elección siguiente?
Luis Magaña.- Sería demasiado decir que esos fueron los factores solamente, sin duda influyeron, pero el factor principal es que el mismo partido no tenía claro qué quería, pues una de las primeras experiencias que vi allá y como un golpe, es que la primera amenaza de toma del ayuntamiento no fue por el PRI, sino desde el Propio partido de la Revolución Democrática (PRD).
LJV.- ¿Esa experiencia como gobierno de la izquierda puso en duda su vocación de poder?
Luis Magaña.- En ese momento surgía esa vocación, pero lo que después vi y para mí es muy importante señalarlo, es que en el caso de las ciudades grandes y particularmente en Xalapa, más que una vocación por el poder de gobierno ya había deformaciones en el partido, porque más bien se luchaba por las regidurías y posiciones menores. Lo que creo descubrir es que el partido busca proponer en los municipios como candidatos a personajes de cierta relevancia social, académica, qué se yo, pero con la única finalidad de atraer votos, no tanto por la convicción de que se gane la contienda; y entonces hay quienes ya estaban en la lista que seguía para ocupar la regiduría que le correspondería al partido.
Es un partido muy excepcional donde había grupos con una visión muy limitada, pero que duró muchos años. Un plan de gobierno propiamente con esfuerzos de construcción y todo, lo había pero de manera somera, era más bien esta lucha por la regiduría que ya tenían nombre y apellido en cada contienda, es lo que yo veo con el tiempo y es gracias al empuje de las fuerzas nacionales y de los dirigentes nacionales, que poco a poco se va construyendo una vocación de poder, y ya cuando es una generalidad, una vía pacífica, cuando ya habían las elecciones para conquistarla, es cuando vemos todo este fenómeno del PRD hacia la fecha.
LJV.- Observo como parte sustantiva de esta historia de tu formación política a la Iglesia. ¿Crees entonces que la teología de la liberación pudo tener un papel importante en 1988, cuando todavía Juan Pablo II no había llegado para desarticularla?
Luis Magaña.- Sin duda sobre todo este grupo llamado Miller, al que perteneció el sacerdote del que yo te hablé. Ahí llegué a ocupar un puesto de secretario general. Era un grupo reducido de alrededor de una veintena de sacerdotes, aunque ninguno en esa época era numeroso, todos eran pequeños, con visiones distintas pero que ejercieron una influencia enorme, pero no sólo allí en esa región del estado. Había muchos otros en el país y en el resto de América Latina. Es esa influencia decisiva de la Iglesia, en su sector progresista, identificado con la teología de la liberación, en el caso de la región Córdoba-Orizaba, donde por ejemplo fue notorio el papel de un sacerdote que se llamó Ricardo Zapata, quien luchó a lado de los obreros contra el cacicazgo obrero, en la zona obrera de Río Blanco. Incluso me tocó ver y estar en esas luchas donde la propia población vigilaba la seguridad del sacerdote que estaba amenazado de muerte por los caciques. Y eso es un ejemplo anecdótico, que para mí ilustra el grado de compromiso de muchos de esos sacerdotes identificados con la teología de la liberación, simpatizantes incluso del Partido Comunista, para tratar de darle instrumentos de liberación a la población, de la mano de un fenómeno que se crea en toda América Latina que son las llamadas comunidades eclesiales de base, y entonces gracias a ellas es que años después se conquistan más poderes municipales, que son precisamente por este trabajo a ras de tierra.
LJV.- ¿Cómo se diluye este grupo?
Luis Magaña.- Es un asunto de la jerarquía, por un lado los poderes fácticos los hostilizan obviamente porque los confrontaban pero también la jerarquía católica, y desde el propio Papado se determina hostilizarlos cambiándolos de parroquia, y como pues tienen este voto de obediencia básicamente ciega, ahí no ves rebeldía. Hubo también personajes muy relevantes que terminaron por colgar el hábito para dedicarse a una vida como laico, y verse comprometidos en la lucha social como se vio con varios personajes en Nicaragua, Brasil y otros países. Pero yo creo que estos factores, sin entrar mucho en detalles, son determinantes, la hostilización de estos grupos, la jerarquía eclesial es muy poderosa, muy conservadora históricamente y muy identificada por lo mismo con los grupos de poder, y sin dejar de lado el imperialismo norteamericano que nunca ha dejado de quitar el dedo del renglón; entonces todos estos factores fueron desgastando estos movimientos, pero creo que finalmente todo eso que parece una disolución no lo es tanto porque finalmente van creciendo los partidos de izquierda formalmente, su proceso de consolidación, y en el 88 fue una cosa fantástica, nunca vista en este país, al menos en lo que a mí me había tocado vivir, y con Andrés Manuel, ni se diga.
LJV: Aunque en 1988 no se alcanzó el triunfo, ¿para ti ha sido aún más importante que el momento actual?
Luis Magaña.- Pienso que sí, porque es como el momento en que se muestra que es posible derrotar el partido hegemónico, esto va permeando en la conciencia de la población muy lentamente pero queda una claridad de que es posible, a los que participamos en aquel movimiento no nos queda la menor duda del enorme fraude cometido. Creo que Cuauhtémoc Cárdenas debió ganar cuatro a uno fácilmente contra Salinas de Gortari, sin embargo, pues sabemos la historia de lo que pasó porque ellos contaban los votos, ellos tenían su aparato legalizador y obviamente hicieron lo que quisieron en las urnas.
LJV.- ¿Qué papel piensas que jugó el PAN en esta legitimación del fraude al que aludes?
Luis Magaña.- Fue muy importante lo que hace el Partido Acción Nacional (PAN) porque estando guardadas las actas electorales en ciertas bodegas del Congreso, es el PAN quien toma la iniciativa y dice que ya cumplieron su objetivo, y aunque no lo dicen así, había que eliminar todo testimonio que permitiera aclarar el fraude, pero eso es en los hechos. Acción Nacional es el responsable de aquello y es algo que los jóvenes deben saber y no olvidar.
LJV.- Suele pensarse que hay una falta de memoria colectiva y que al final esto sea determinante para que en futuros procesos electorales la gente pueda volver a votar a favor de quienes fueron sus verdugos y llevaron al país al actual estado de las cosas.
Luis Magaña.- En las próximas elecciones no lo creo, pero de aquí a seis años quién sabe, es decir, ese riesgo existe, la falta de memoria se ve casi en todos los pueblos y hay que estar recordando con medios visuales concretos, materiales e intelectuales.
Hace muchos años visitando Berlín, y en muchas ciudades europeas, no destruyeron todas las ruinas que quedaron de los bombardeos. Berlín que fue una ciudad arrasada, todavía tiene un monumento, pedazos de edificios donde hay placas que dicen “para que no se nos olvide”, es decir, es un elemento concreto, de algo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial y aunque las generaciones actuales no lo padecieron están los testimonios para que tengan una idea de lo que fue esa destrucción, esa devastación por la guerra.
Eso traducido a niveles donde no hemos tenido por fortuna esa devastación, es traducir y explicar los caminos concretos, específicos propios de nuestra historia, para que no se olvide otra vez. No ha sido de un día para otro lo que se ha conseguido y por ello es importante que lo sepan las nuevas generaciones que hoy ni idea tienen de quiénes fueron gente como Arnoldo Martínez Verdugo, que estuvo una veintena de veces en la cárcel a lo largo de su vida, o Gilberto Rincón, Valentín Campa, Demetrio Vallejo, puedo mencionar muchísimos, pero realmente era una izquierda con mística; eso ya no existe, tiene que evolucionar todo, no puede ser lo mismo, tiene que cambiar, hay que ajustarse a los nuevos tiempos, la caída del bloque socialista, la disolución de la Unión Soviética, todo eso ha influido para que cambien los propios partidos de izquierda, pero hay cuestiones que no deben olvidarse.
LJV.- ¿Qué piensas del oportunismo de muchos neosimpatizantes de izquierda?
Luis Magaña.- Eso existe en todos los tiempos, es parte de la naturaleza política humana, según yo, se puede controlar, minimizar a través de este trabajo de información y sobre todo de las bases porque finalmente las dirigencias de los partidos no son más que pequeños grupos, de la ideología que gustes y mandes, pero no son más que pequeños grupos que deciden. El trabajo de concientización de las mañaneras está cumpliendo su objetivo por más crítica que se haga, creo que muchísima gente se entera de cosas que antes ni idea tenía que sucedieran. Entonces eso sí va creando una revolución de conciencia, es un proceso muy lento, con contradicciones como las que tiene Morena pero que sin embargo está en un instante de ser un partido monolítico como lo fueron otros surgidos de manera similar.
Hay riesgos en los frentes amplios porque se llenan de gente de todos los colores, y eso ya lo vivió el PRD, una vez lo dijo Heberto Castillo, a quien yo siempre he admirado mucho y he seguido su ideario críticamente, pero alguna vez él dijo que no nos fijemos de dónde vienes sino adónde vamos.
Es cierto que no podemos caer en el purismo ideológico, pues los partidos están formados por humanos, con defectos y errores, los que tú quieras, pero abrir las puertas de un partido a todo el que quiera llegar, bajo el supuesto de que va a luchar por los mismos ideales sí es un error, tiene su riesgo (Morena lo pagó con Lili Téllez y Germán Martínez, etcétera).
LJV.- ¿Qué le hace falta a Morena para consolidarse más allá de un movimiento a un partido con mayor estructura institucional?
Luis Magaña.- Creo que la memoria histórica de la izquierda de México es fundamental recuperarla y difundirla entre las medios, de todas las formas posibles, sobre todo que quede claro que lo que hoy se tiene es el resultado de luchas muy dolorosas, con muchos altibajos, excepto que nunca se conformaron con el sistema empoderado de tantos años. Eso me parece que es fundamental, lo otro es que tiene que haber una disciplina partidaria, con más energía y más rigor, yo sé que debería haberlo, pero creo que es muy difícil, porque el problema de las izquierdas en México, de toda América Latina, se reduciría a que todos los dirigentes, militantes y mandos medios se sienten generales, no soldados rasos. Entonces, cuando tú quieres ponerte de acuerdo en un grupo donde todos son generales al menos ideológicamente, o al menos en la imaginación, con puro jefe resulta sumamente difícil, eso es un problema que se arrastra históricamente México.
Desde siempre, desde liberales y conservadores en el siglo 19 y luego en 1919, para acá, cuando se crea el Partido Comunista Mexicano y todos los grupos, eso es trauma muy fuerte, pero es preocupante. Yo no tendría una respuesta clara todavía de lo que va a suceder una vez que Andrés Manuel no esté, yo quisiera que no fuese cierto que no va a influir, después de “no me llamen ni para saludarme”, quisiera que no fuese cierto porque personajes así deben seguir cumpliendo una función. Me imagino cómo va a mantenerse en la abstención cuando vea que esto se empieza a desquebrajar fuertemente, ahora no va a suceder porque está él, y lo vemos en los discursos de cada precandidato. Ahí sí es un reto muy grande que tiene Morena, es partido, pero es movimiento también, debe consolidarse muy bien al respecto, debe tener las reglas muy claras, pero sobre todo si tú quieres ese idealismo, hay que recuperar esa mística de lo que fue la lucha del periodo clásico digamos de la izquierda, donde tenían una mística real.
Déjame volver atrás, cuando asesinan a Inocencio Romero en Tezonapa, a dos meses de las elecciones, fue el 10 de septiembre de 1988. El día del asesinato, la dirigencia y el PMS se vuelca solidariamente y tú ves a los dirigentes realmente entregados y comprometidos, y eso fue en Tezonapa, pero así sucedió en muchos municipios del estado de Veracruz, tú veías esa mística. Siendo yo ya colaborador del ayuntamiento de Xalapa, hay un rumor en cierto momento, de que me van a matar, entonces yo lo reporto al partido, confieso que nunca tuve miedo ni nada, pero pues sí me cuidaba hasta donde yo podía cuidarme, nunca veía una hostilidad abierta de nadie, pero sí el rumor era fuerte y ya uno sabía que en esas regiones, cuando el rumor va creciendo hay que ponerse en guardia. Me comunico con la dirigencia del partido en aquellos años y les explico lo que está pasando, y algo que nunca voy a olvidar es que el dirigente del partido que en ese momento era José Antonio León Mendívil y un diputado federal que era Rodrigo Valenzuela se trasladan, indagan cómo llegar hasta la guarida de uno de los caciques, porque se sospechaba que podía tener la encomienda, se encierran a hablar con él, lo hacen y todo, y regresan y el señor dice “aquí no hay nada”, y yo decía “es que no puede haber mucho porque no tengo ni bienes ni tengo nada aquí, ni molesto a nadie, no me meto con nadie, ni fuerzo a nadie”, y el rumor persistía, haya sido cierto o no, la acción de los dirigentes en ese momento para mí fue algo que reflejaba todavía esa mística, que había no en toda la izquierda.
LJV.- ¿Qué piensas del llamado “fenómeno político” Xóchitl Gálvez y del papel que juegan los medios que insisten a la par de que hay que ver para adelante, que es ocioso seguir hablando del pasado?
Luis Magaña.- Este discurso se escucha cada vez con más frecuencia, es digno de tomarse en cuenta, es y debe ser denunciado y combatido, porque los pueblos sin memoria histórica no son nada, es decir, la memoria de su devenir debe estar presente, los hechos fundamentales, los hechos fundacionales tienen que estar presentes para que aquello no pierda el rumbo, es como un faro desde mi punto de vista. Eso de que ya lo de la izquierda y la derecha quedó en el pasado, eso no es cierto, eso digamos es parte de la ideología todavía del capitalismo del poder dominante pues para seguir prolongando su dominio, tarde o temprano por lo que se ve va a desaparecer, pero eso va a tomar muchos años, generaciones quizás, entonces la izquierda existe como aquel ideario que se interesa por las mayorías.
La derecha existe y va a seguir existiendo como aquel grupo con el ideario de que son las minorías las que crean las fuentes de trabajo, los dueños del capital y eso es lo que va a continuar, yo recuerdo alguna vez a una dirigente del partido hace años que decía, “es que somos una izquierda moderna ahora” y yo decía, a ver, qué es eso de izquierda moderna, si por moderno entendemos que hay que irse adaptando a los cambios internacionales y nacionales para depurar en el quehacer político la estrategia, la táctica, estoy de acuerdo, pero si por moderna es rechazar todo lo pasado, lo fundamental que es la lucha contra un sistema que sigue vigente, que explota el hombre por el hombre, entonces yo prefiero ser antiguo, esa no me interesa, la moderna no me interesa, esa modernidad no me interesa por lo menos ideológicamente y a defenderlo en los foros, no podemos decir ya cuál izquierda y derecha, eso yo lo he visto mucho en los países europeos.
En España eso está mucho muy marcado, está muy dividido todo, “el pinche viejito”, yo creo que ya muchos se referirían de uno de esa manera al oír estas ideas pero, repito, desde el golpe de estado contra Allende todos los partidos de izquierda, hasta los comunistas, todos se van adecuando. En muchos análisis de estudio veo esa relación, para mí existe esa correlación, desde ahí empezaron a cambiar muchas cosas pues fue un golpe de estado que creó un núcleo constituyente del neoliberalismo, en todo el continente el pinochetismo está vivo.
Ahora yo entendí hace muchos años que el camino político te lleva a no dar pasos demasiado largos en ese sentido, y si no lo permitieron, ni hicieron un cambio radical, no lo van a permitir en México, en el traspatio, entonces como muchos ya lo dijeron en tiempos atrás habrá que esperar que cambien los Estados Unidos para que radicalmente entonces suceda algo así, pero no quiere decir que hay que quedarse de brazos cruzados, yo nunca pensé que hubiera un gobierno en México como el actual, qué nos tocará vivir, siempre soñé que llegaría pero no creí que lo hubiera, me parece que en tan sólo cinco años ya los cambios son enormes y lo que ha hecho es digno de elogio, de reconocimiento, y con muchos pendientes, la educación, el campo, la salud, pero bueno, falta mucho todavía por recorrer.






