Orizaba, Ver.- El presidente del Frente Nacional por la Familia (FNF), en Orizaba, Gabriel Miranda, manifestó un rechazo a la iniciativa de la bancada morenista en el Congreso de la Unión que busca despenalizar la eutanasia en México, al considerar que se trata de una práctica equiparable al homicidio, además de representar –afirmó– una grave violación a la dignidad humana y a la ley de Dios. “El Estado no tiene dinero para dar cuidados paliativos a los enfermos terminales”, acusa.
En entrevista, Miranda sostuvo que, desde la postura del Frente Nacional por la Familia, la vida debe ser defendida desde la fecundación hasta la muerte natural, por lo que cualquier acción encaminada a provocar deliberadamente la muerte de una persona, incluso en contextos de enfermedad terminal, resulta inaceptable tanto en el ámbito moral como en el legal. “La eutanasia sigue siendo homicidio. No se puede suavizar el término ni justificarlo con argumentos de compasión o descanso familiar”, expresó.
El representante del FNF señaló que las discusiones actuales en el Congreso federal reflejan, a su juicio, una visión peligrosa por parte de algunos legisladores, a quienes acusó de actuar “como si fueran dioses”, al pretender decidir sobre la vida y la muerte de las personas. “Quitar la vida no es una atribución humana. Es una responsabilidad que le corresponde asumir a cada persona con dignidad, hasta el final natural de su existencia”.
Miranda cuestionó los argumentos que suelen acompañar las propuestas a favor de la eutanasia, particularmente aquellos que apelan a evitar el sufrimiento del paciente o aliviar la carga emocional y económica de la familia. Aseguró que dichos razonamientos carecen de sustento legal y humano. “No podemos incitar ni encaminar a una persona con una enfermedad terminal a tomar la decisión de morir bajo el pretexto de que no sufra o de que la familia descanse. Eso no es acompañamiento, es abandono”, afirmó.
En contraste, el dirigente del Frente Nacional por la Familia subrayó que el verdadero camino para garantizar una muerte digna no es provocar la muerte, sino fortalecer los cuidados paliativos dentro del sistema de salud. Indicó que las instituciones de seguridad social tienen la obligación de proporcionar atención médica integral que alivie el dolor y el sufrimiento, sin causar intencionalmente la muerte del paciente.
“Lo que debemos exigir como sociedad es que se incrementen y mejoren los cuidados paliativos, no que se legalice la muerte anticipada”.
Miranda también criticó lo que consideró una falta de compromiso del Estado en este rubro, al señalar que muchas instituciones no cuentan con los recursos ni la infraestructura necesaria para ofrecer cuidados paliativos adecuados, lo que, desde su perspectiva, empuja a algunos sectores a optar por soluciones “fáciles y ligeras”, como la eutanasia. “Es más sencillo aprobar leyes que invertir en salud y acompañamiento humano”.
Asimismo, vinculó la eutanasia con lo que denominó una “cultura de la muerte” y una “cultura del descarte”, en la que se margina a los más débiles, como personas ancianas, enfermas o en situación de vulnerabilidad. Para Miranda, estas prácticas reflejan una sociedad que prefiere desechar a quienes sufren en lugar de acompañarlos y cuidarlos.
Destacó el papel central de la familia como espacio de protección y cuidado en las etapas más difíciles de la vida. Señaló que, ante una enfermedad terminal, corresponde a los hijos, nietos, hermanos y demás familiares brindar apoyo, amor y acompañamiento hasta el último momento. “La vida es sagrada, es un don de Dios y debe ser protegida en todas sus etapas”.
El Frente Nacional por la Familia, reiteró Miranda, rechaza categóricamente los proyectos legislativos relacionados con la eutanasia, al considerar que no cuentan con sustento legal, moral ni humano, y advirtió que continuará manifestando su oposición a este tipo de iniciativas en los ámbitos local y federal.






