Dinero Tropical
Por José Hernández Herrera
Más de uno ha escuchado o vivido la expresión “nuestro coche parece que huele cuando se acerca el aguinaldo”. Se ocupa para darle un poco de humor a esos imprevistos que nos llegan y nos agarran sin un dinero para afrontarlos. O en otras ocasiones, como cuando llega el aguinaldo, si tenemos ese dinero, pero no estaba pensado inicialmente para tal imprevisto.
A mí me ha pasado ese fenómeno financiero en más de una ocasión.
Por supuesto, si se tiene un dinero apartado para alguna vacación o para una fiesta, ocupar el dinero para un imprevisto se vuelve frustrante, pero no pasa de ahí. Sin embargo, cuando no se tiene recursos económicos y se tiene que resolver de todas formas un problema que incluye dinero es cuando empieza toda una osadía financiera: préstamos con altos intereses, pedir al familiar que muchas veces no quiere prestar, llevar al empeño algo. En fin. Para qué meternos en detalles.
Por supuesto, todo esto tiene una solución y no es para nada compleja. No necesariamente fácil, pero no es compleja.
La solución para nuestro dinero tropical es crear un fondo de emergencia. Este dinero deberá visualizarse y pagarse como si se estuviera pagando un préstamo a un banco. Con la misma seriedad y compromiso.
Si se ve de esa manera, es más fácil tener la disciplina para lograrlo. Pensemos que queremos tener un fondo de 20,000 pesos al mes. Y lo queremos armar en un año, pues dividiendo 20,000 pesos entre 12 meses daría un total de 1,666 pesos al mes.
Por supuesto, que en ocasiones este fondo de emergencia se ocupará y su cantidad disminuirá. ¿Qué se debe hacer entonces? Volver a reactivar el plan de los 1,666 pesos hasta fondearlo nuevamente a sus 20,000 pesos. Incluso, si es necesario hacer pausas o posponer otros proyectos como unas vacaciones, una remodelación de la casa o el enganche para un nuevo coche.
Las grandes ventajas del fondo de emergencia son su liquidez. Ese dinero está ahí para retirarlo de una cuenta donde se puede convertir fácilmente en efectivo. La segunda y más importante es que es parte de tu patrimonio. No es dinero de un banco, un familiar o de un empeño. Por lo tanto, el uso de ese dinero no te generará pago de intereses, andar molestando a otros familiares o tener que mostrarte vulnerable ante otras personas.
Por cierto, el dinero de tu fondo de emergencia no solo no te cobrará intereses, sino que puedes recibir el pago de intereses. Si los 20,000 pesos lo tienes en una cuenta de ahorro que te dé el 8% anual, te estaría generando 1,600 pesos anuales. Un buen dinero que puedes ocupar para premiar tu esfuerzo financiero con una buena cena, unos tenis o lo que sea que valga menos de 1,600 pesos.
Si no lo deseas, puedes dejar esos 1,600 pesos y después de un año tendrías 21,600 pesos.
Sin embargo, ¿Cuáles son los dos problemas más comunes que podemos tener para crear un fondo de emergencia?
En primer lugar, la génesis y desarrollo de este. La mentalidad de tener un dinero que puede ser ocupado en el presente y que será dejado para eventos futuros no tiene una aceptación para ese ser humano que siempre nos anda diciendo “me lo merezco”.
Por otro lado, un segundo problema del fondo de emergencia es cuando ya está con recursos financieros. El fondo se puede corromper por su mal uso. No es lo mismo ocupar el fondo de emergencias para comprar una nueva lavadora que para comprar tres juegos nuevos de un Xbox.
Hablemos un poco de política y de los fondos de emergencia.
Existe, por cuestiones de las condiciones geográficas de México y por el cambio climático, un Fondo de Desastres Naturales (Fonden) que es, por decirlo en términos prácticos, un fondo de emergencia para los desastres naturales.
Entre el 2020 y 2021, el Senado de la República, a petición del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo eliminó. Según sus conclusiones, el expresidente Andrés Manuel extinguió el Fonden por cuestiones relacionadas con la corrupción.
De acuerdo con el expresidente, el Fonden se ocupaba con discrecionalidad y, en muchas ocasiones, los políticos locales ocupaban la expresión “a río revuelto, ganancias de pescadores”. Se tenía que comprar productos, era cierto, pero eso hacía que se compraran a precios más altos y, en ocasiones, la propia opacidad del recurso hacía que no fuera bien ocupado.
Partamos de una idea básica: el dinero del Fonden debe de existir y, más aún ahora con todas las consecuencias más agresivas del cambio climático. En ese sentido, el expresidente aclaró que el dinero sigue ahí. No desapareció. Simplemente cambió su forma de administración. Dejó de ser Banobras quien lo manejaba y se centralizó a Hacienda.
Sin embargo, si se debe, desde mi perspectiva, generar un mecanismo autónomo, oportuno en su uso, donde existan reglas claras y se tenga una visión más estructurada ante estos eventos naturales.
Entre esas reglas, que no se le pueda meter mano a ese dinero para nada que no sean sus fines y que no sea un dinero que sirva para la opacidad en gastos. El problema del Fonden es más como el ejemplo del Xbox. Se estaba ocupando de forma discrecional y sin reglas claras. Es más, un problema de uso y no tanto de si debe existir o no.




